viernes, 12 de marzo de 2010

El club de corazones solitarios


Los socios del club de corazones solitarios deberían saber que abandonar la actividad social y deportiva puede costar más caro que la cuota mensual. Durante los últimos seis o siete años estuve llorando a una mujer que me dejó luego de vivir juntos una especie de sueño compartido. Al comienzo (y también al final) creímos que lo nuestro era amor. Suponíamos que estábamos viviendo lo que Deleuze consagró en su filosofía del acontecimiento. Pensábamos que habíamos llegado a un punto sin retorno. La vida conspiró (sin embargo) y el episodio se redujo a nada. Cada cual retornó a su cueva hasta reencontrar más tarde (en otras personas) gran parte del tesoro perdido. Recuerdo esa experiencia cada vez que veo el desmedido entusiasmo de hombres y mujeres por dejar la abstinencia y lograr una unión plena y duradera. ¿Para qué apurarse? Quizás convenga no abandonar del todo el club de corazones solitarios. Hay mucho que aprender en esa institución señera. Lo que deberíamos buscar (a lo sumo) es alguien que nos acompañe a estar solos. Los socios vitalicios saben de qué hablo. Aún felices y con perdices conviene tener (por si acaso) la cuota siempre al día.
L.

Blog monotemático


Dice M. desde Lima que este blog se está volviendo monotemático. Es la palabra que usó. Monotemático. Algo parecido sugiere F. desde Tijuana. Asuntos reiterados, mujeres guapas (dice la mejicana en mejicano) y en lo posible desnudas. Me puse a revisar los últimos posteos para ver si se cumple el defecto. Desde el post más reciente hacia abajo me encontré con violencia en Colombia, masturbación, vida en pareja, periodismo y realidad, animales, situación actual de los océanos, docencia, psicología, malas palabras, cine argentino, historias de vida. No encontré el supuesto monotema sino más bien el pluritema. Las fotos de gente desnuda no deberían molestar. Todos estamos sin ropa bajo la ropa. Supongo que el problema es otro. Este blog tiene un tono marcado que puede confundir. Y cuando escribe Andrea (textos escasos pero intensos) la variedad se multiplica en el estilo. En conclusión. No veo la repetición observada. Además (como le dije a M.) no hay demasiados temas en la vida. Parecen muchos pero todos juntos cabrían apenas en dos o tres cuestiones centrales. Hambre y amor mueven al mundo, decía Schiller citado por Freud. Hambre y amor mueven a Suspendelviaje.
L.

jueves, 11 de marzo de 2010

La chica del lavadero


Mi amiga Isabel (empleada en un discreto Laverap de Tigre) está llena de inquietudes. Tiene 34 años, es separada, lee cuentos de Carver y fantasea con los relatos eróticos de Anaïs Nin. También le gusta cocinar y salir a pasear los domingos. Dice que su novio actual es un poco torpe, que le regala cosas horribles para el día de los enamorados y le manda mensajitos por celular a cada rato. Pero la quiere bien, como dicen las abuelas. Mientras echo jabón a la máquina y la radio suena a todo volumen con Maná ella atiende a los clientes y hablamos de sexo, literatura, pareja y otros temas. Cuando dice que está harta de su trabajo suelo alentarla para que cambie y haga algo que le guste. “No puedo –me aclara-. Soy la chica del lavadero. No sirvo para otra cosa”. ¿Será así realmente? Ayer me escribió Sofía (ex alumna de un taller literario) para decir que dejó la escritura porque no es lo suyo. “Me falta vocabulario”, explicó. Fernando (un vecino que ayuda a su padre en una inmobiliaria) dice algo parecido sobre la vocación postergada. “El periodismo no es lo mío”, argumenta. Me pregunto por qué tanta gente se siente derrotada antes de tiempo. No creo que exista algo llamado lo mío. Nadie nació para esto o aquello. La función hace al órgano y pronto descubrimos que todos son (somos) capaces de proezas increíbles. El problema es quizás el miedo, la falsa conciencia del destino, las duras lecciones aprendidas en casa. Algunas perlas cultivadas brillan oscuramente entre dos cuerpos de nácar. Nadie repara en el fulgor escondido. Nadie está viendo (ahora) a la chica del lavadero.
L.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El más hermoso de los mares


De todos los lugares donde no estuve el mejor fue la isla de Pascua. Tengo recuerdos imborrables de ese viaje jamás concretado. Los gigantes de piedra, las playas de arena gris, la atención maravillosa que nunca recibí de los rapanuí. Creo que esa isla del Pacífico me gustó más que otros destinos tan o más imposibles. Aunque también me cuesta olvidar las callecitas de Ámsterdam (que jamás pisé) y los campos de Arles donde -en el caso de haber ido- podría haber revivido los caminos de Van Gogh. Conozco más esos lugares que los realmente visitados. Y es todo así. Por eso mismo suelo enamorarme con locura de mujeres nunca vistas. Con ellas seré feliz la vida entera. No quiero hechos. Sólo invenciones. El más hermoso de los mares es aquel que no hemos visto (dice el poeta). Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte todavía no lo he dicho.
L.

Vida en pareja


Por razones de dominio público (no necesariamente por falta de amor) la vida en pareja tiende a volverse rutinaria. Pasada la fase de enamoramiento las palabras y los actos se reiteran peligrosamente. La convivencia se carga de cansancio, reproches, momentos de hastío que pueden saldarse en la cama o (más fácil) viendo televisión. Pero el despertador suena puntual al otro día, la oficina descarga sus miserias y la tarde no siempre es rutilante. Algunas parejas dilatan las cosas con la invalorable ayuda de hijos y amantes. El juguete funciona un rato pero también cansa. Y contribuye (con el tiempo) a apagar los restos del fuego inicial. El desenlace no tiene por qué ser fatal. Hay quienes consiguen desarmar el mecanismo. Hacen de cada encuentro una pequeña obra de arte. Se ríen del mundo, se besan porque sí, aceptan la angustia como parte del juego y juegan en el bosque mientras el lobo no está. De ellos será (diría un creyente) el olvidado reino de los cielos.
L.

martes, 9 de marzo de 2010

Dudar de todo I


El principal problema de algunos estudiantes no es la falta de conocimientos sino el exceso de ellos. No son cabezas huecas como suponen los profesores amargados. Al contrario. Tienen la cabeza hasta el tope de certezas, ideas preconcebidas, lugares comunes que les metieron sus padres, sus maestros, los carteles callejeros, los medios, la vida, la sociedad en general. Muy pocos entre ellos encontraron su propia voz. Hablan otros en su lugar. No hay que poner más cosas en la cabeza repleta de los alumnos. Al contrario. Hay que vaciarla hasta donde sea posible y aliviar el peso de la mochila cultural. Conseguir que aprendan a ver el mundo con ojos limpios y sin ideas previas. Más que volcar nuevos contenidos en clase la tarea consiste en instalar, al menos, una buena pregunta.
L.

Dudar de todo II


Lacan decía que entender algo hipnotiza. Uno empieza a sentirse como drogado. O realizado que es peor. No entender (en cambio) resulta estimulante. En general no es bueno vivir demasiado seguros de nada. Algunos hombres dicen que jamás serán abandonados por su mujer. La bruja espera en casa, se jactan convencidos. Y haciendo uso de un clisé bien argentino añaden que tienen la vaca atada. La vaca atada…¡Qué aburrido! Ni siquiera sospechan que la vaca se desató hace rato. Y que está atenta al paso furtivo de los sementales. Demasiada tranquilidad es un embole. Demasiado miedo es un desbole. Lacan decía que entender hipnotiza. Mejor saber la mitad de la mitad de la verdad. Mejor dudar de todo.
L.