jueves, 3 de abril de 2014

El teatro del mundo

La vida es un teatro encubierto. Buen día, señora. Buen día doctor. Somos todos actores y actrices de primer nivel. No cobramos por ello. Pero la actuación ayuda a transcurrir en paz sobre el escenario. De la puesta en escena se encargan los escenógrafos vocacionales. A veces nosotros mismos. Sabemos, por ejemplo, que una noche romántica se asegura con una vela encendida, música al tono y luces bajas. No es difícil escalar posiciones en un trabajo si sabemos sonreír a tiempo, mostrarnos interesados justamente por aquello que no nos interesa en absoluto, fruncir el ceño a veces, contar un buen chiste en una reunión social. Hay un solo problema con la actuación generalizada en el teatro del mundo. El público, otro actor de renombre, no siempre aplaude al final.
L.

miércoles, 2 de abril de 2014


Eliminación del otro

Salvarse mediante la eliminación del otro no resulta ni como procedimiento ni como filosofía ni como nada. Ya se ha probado en casi todos los países y en todas las épocas históricas. Se ha probado y demostrado en el plano colectivo y también en el individual. Las parejas que intentaron por esa vía la solución de sus conflictos terminaron en el desastre. Hitler y sus amigos prometieron una gran Alemania si antes se aplastaba a un sector supuestamente minusválido de la población. La masacre fue masiva y exitosa pero la gran Alemania no se concretó. Los militares argentinos siguieron el ejemplo en los setenta con consecuencias trágicas, dolorosas e inútiles. Los crímenes pasionales terminan generalmente con el suicidio del matador. Los linchamientos vecinales de presuntos delincuentes no acaban con la delincuencia. La anulación del otro no resuelve nada. Sé que estas ideas no están de moda (al contrario, van en contra del instinto asesino de gran parte de la población) pero tengo la obligación de recordarlas así sea solamente para mí. Salvarse mediante la eliminación o anulación del otro no resulta ni como procedimiento ni como filosofía ni como nada. Hay un solo camino eficaz. No dañar. Apostar por la vida y el pensamiento. 
L.

martes, 1 de abril de 2014

No copiar la vida


El concepto de no copiar la vida es fundamental para toda creación. En China, desde hace dos mil años, esa idea viene presidiendo la producción artística como un mandato supremo. A los chinos de la antigüedad les bastaba un pequeño pincel y unas gotas de tinta para presentar, como decían, los diez mil seres y las diez mil cosas. Trabajando como la naturaleza los creadores se basaron además en la unión indisoluble de elementos antitéticos como el Yin -principio femenino, sombra, luna- y el Yang -principio masculino, luz, sol- que, luego, como la nube y la lluvia, se unen y se alejan en una suerte de cópula secreta. La idea no consiste en reproducir el universo tal cual es sino en captar su hálito interno y las relaciones invisibles que subyacen detrás de lo evidente. Mientras en Occidente la presencia suele oponerse a la ausencia los chinos se interesaron en pintar los cambios de estado, eso que denominaban transiciones. Impregnaron sus cuadros de humo, espacio y niebla al tiempo que rechazaron todo artificio en beneficio de la naturalidad, la poesía y la verdad. 
L. 

Brisa

Vamos viver no Nordeste, Anarina. Deixarei aqui meus amigos, meus livros, minhas riquezas, minha vergonha. Deixarás aqui tua filha, tua avó, teu marido, teu amante. Aqui faz muito calor. No Nordeste faz calor também. Mas lá tem brisa. Vamos viver de brisa, Anarina.

Ens han declarat la guerra

Ideas simples

No hay ideas simples. Todo pensamiento encarado con un cierto grado de profundidad es complejo. Tampoco existen las verdades sencillas, esas que decían los abuelos o los supuestos dueños de sabidurías ancestrales. La realidad es en esencia inalcanzable como conjunto. Apenas cuelga una punta desde donde podemos tirar y tirar hasta saber alguna cosa mínima. Y sin embargo una gran mayoría de la gente cree ciegamente en las ideas simples. Proposiciones del tipo el que mata debe morir, el que las hace las paga, lo que mata es la humedad, el problema no es el frío sino el viento, amor con amor se paga y otras por el estilo (ojo por ojo diente por diente) no admiten la menor discusión. Al contrario. Cualquier intento de debatir lo obvio y aceptado es mal mirado o directamente despreciado por la universidad de la calle. En triste conclusión. Ideas tan simples como falsas, o no demostradas, gobiernan el mundo. Y así nos va.
L.