lunes, 1 de septiembre de 2014
La cocina del blog
Ante preguntas reiteradas que llegan a veces desde visitantes ocasionales o permanentes de Suspendelviaje explico algunas cosas. Primero. Ningún texto subido aquí es confesional. Hay posteos que parecen tomados de la vida íntima del que escribe pero nada que ver. Son ficciones donde se toma tal o cual elemento de la realidad. Segundo. Este espacio se caracteriza por las provocaciones. Pero no hay en eso un afán de escandalizar a nadie. Todo forma parte de una búsqueda donde la idea es ir al punto, no dar rodeos innecesarios, no usar segundas palabras, decir las cosas en crudo ya sea en el terreno existencial, sexual, contractual o visceral. Lo mismo sucede con la selección de fotos y obras de arte. Si alguien se siente molesto por algún desnudo o cualquier atrevimiento en ese orden no tiene más que cambiar de canal y buscar blogs donde todo sea correcto y limpito. Por último. Si algún lector descubre errores en datos o en la escritura le pedimos, casi le rogamos, que nos lo haga saber al instante así corregimos el desliz. Dicho sea de paso: los textos que aquí se publican suelen ser reescritos durante el día ya que, como se sabe, siempre es posible mejorar lo que se dice y se hace. O, como afirma un dicho clásico, la primera versión de cualquier cosa -de un texto, de una casa o un amor- es sólo un mal necesario.
L.
Observar
Hay otros mundos pero están en éste. Hay máscaras que encubren los verdaderos rostros con pintura, papel y gelatina. Limitarnos entonces a quitar los elementos con cuidado y ver por fin lo que ocultan. No hay que viajar muy lejos para descubrir lo bello, lo extraño, lo siniestro que a primera vista parece amistoso y familiar. Todo eso está mucho más cerca de lo que pensamos. Solo se trata de tomarse el tiempo suficiente. Observar con atención no sólo el discurso sino también el acto. En eso consiste todo o casi todo. Alejar de la escena cualquier cosa parecida a un celular inteligente. También las radios, las televisiones, las computadoras. Mirar el entorno de una manera casi obsesiva. Las consecuencias de ese simple acto pueden ser desagradables. Pero del mecanismo algo aprenderemos. Y será para siempre o casi. Debajo de la ropa se oculta la verdad, sí, desnuda.
L.
L.
Por delicadeza perdí mi vida
La frase pertenece al poeta francés Arthur Rimbaud. No deja de sorprender en un autor cuya vida no ha sido especialmente refinada o burguesa. A los once años ya escribía poemas latinos, a los 17 compuso El barco ebrio y un poco después Una temporada en el infierno, libro que los críticos consideran fundador de la poesía moderna. En el medio vivió un amor desesperado con Verlaine quien acabó disparándole una bala en su pierna izquierda. Después el poeta viajó a África donde inició un concubinato con una negra abisinia. Se dedicó luego al tráfico de armas, sin éxito, y acabó internado en un hospital con un cáncer maligno en la rodilla. Rimbaud murió en Marsella a los 37 años. Por delicadeza perdí mi vida, alcanzó a decir antes frente a un grupo de amigos. Al llegar la aurora, armados de ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades, escribió a modo de despedida. Al parecer Rimbaud prefirió arder en vez de durar. O durar ardiendo que es casi lo mismo y quizás no tan costoso.
L.
L.
Don Quijote subversivo
Una lectura atenta de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha nos pone en contacto íntimo con un libro fundamental donde brillan perlas únicas. Una de ellas tiene lugar cuando el caballero de la triste figura se topa con un grupo de pastores de cabras. Eso está narrado en el capítulo 61 bajo el título general De lo que sucedió a don Quijote con unos cabreros. Cansado de andar por un mundo que lo rechazaba siempre a palazos el caballero andante es bien recibido y cuidado por un grupo de campesinos. Como compensación el ingenioso hidalgo pronuncia para ellos un discurso que hoy le hubiera costado primero la libertad y luego la vida. Sólo por lo que ahí dice el caballero figuraría en la lista de detenidos-desaparecidos. Sería claramente un subversivo, un guerrillero, un terrorista alojado ya no en la Mancha sino en Guantánamo. Lo que dijo el hombre es lo siguiente: "Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a los que los antiguos pusieron nombre de dorados. Los que vivían en esa edad ignoraban las palabras "tuyo" y "mío". En esos tiempos todas las cosas eran de propiedad común. A nadie le era necesario, para alcanzar su ordinario sustento, más que alzar la mano y alcanzarlo de las robustas encinas (...) Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia. No había fraude ni engaño ni pestilencia. Y las muchachas casi no usaban vestidos más allá de los que cubren lo que debe cubrirse. Ellas iban libres y señeras pensando no como ahora en nuestros detestables siglos de malicia y mezquindad". El caballero pronunció esta improvisada arenga inspirado en unas bellotas que los cabreros le habían ofrecido. Bellotas, belleza, sencillez, propiedad común, libertad. Un paraíso del que fuimos expulsados.
L.
L.
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