
Dicen que la pasión se ubica en un grado más alto que el amor. ¿Será así? Las supuestas virtudes del apasionamiento son discutibles. En la pasión desenfrenada hay un deseo de satisfacción individual, de saciarse, de dirigir y dominar a los demás. En el amor (por el contrario) hay o debería haber una mezcla de sacralidad, paciencia y abnegación cotidiana. No es la abnegación del esclavo. Se trata del acto de entrega de quien (al amar) elude toda razón práctica. Apasionarse es enfermarse. Pero (valga la contradicción) vivir desapasionadamente conduce también a la enfermedad.
L.





