viernes, 11 de febrero de 2011

El hombre absurdo


Anteriormente se pensaba que la vida, para ser vivida, debía tener un sentido determinado. Ahora se piensa con razón que, por el contrario, se la vive mejor gracias a que no tiene sentido, es decir, porque es absurda, es decir, porque el significado está en manos de cada cual. Vivir una experiencia es aceptarla plenamente sin pensar en la posteridad. El hombre absurdo se deja tomar por su tiempo y actúa en vez de esperar. No hace grandes planes. Poco importa para él cómo se presenten las cosas. Le importa, sí, qué hacer con ellas.
L.

jueves, 10 de febrero de 2011

Amor sin lugar


Las demandas de amor no son el amor. Son demandas. Las canciones de amor son canciones. Los actos de amor son una mezcla de acciones físicas y espirituales. Las cartas de amor son cartas. El día de los enamorados es un llamamiento colectivo al dios ausente. El discurso amoroso es discurso. Bautizar una relación sexual como hacer el amor es, también, absurdo. Se supone que el amor ya está hecho. Y si hay que hacerlo no existe. Y si no existe, ¿por qué no admitirlo? Conclusión. El amor no tiene nombre ni tiempo ni lugar.
L.

Desde afuera del mundo


Tengo la sensación, a veces, de estar afuera del mundo. No me jacto del alejamiento involuntario. Al contrario. Lo padezco. Pero así me siento. Veo una mujer que camina en la vereda como si corriera. Habla por celular como si en eso se le fuera la vida. No la entiendo. ¿Cómo puede sostener una conversación tan larga? Veo gente en los bares. Hombres y mujeres ríen y gesticulan durante horas. No los entiendo. No sabría cómo participar de algo así. Un colectivero y un motociclista se están matando en la calle. Nadie interviene. No entiendo el sentido de la escena. Escribo una vez más en este blog. No sé por qué lo hago o si soy yo quien lo hace. Sensación de ajenidad, ser otro, vivir en otra parte y hacer como si estuviera acá.
L.

Fruta fresca de Colombia

Erotismo y pensamiento


Estrechamos un cuerpo en nuestros brazos, lo abrazamos, llegamos a momentos de increíble intimidad. Creemos, por fin, haber llegado al fondo del fondo. Pero no sabemos jamás qué pensamientos se generan en el otro con el cual nos vinculamos. En la unión erótica sucede con frecuencia que la corriente de pensamiento transcurre lejos, sí, en otra parte. Debajo de la sonrisa de satisfacción, goce o agradecimiento sexual puede esconderse la verdad del aburrimiento, la indiferencia o incluso la repulsión. Pero, ¿para qué hablar de eso?
L. 

miércoles, 9 de febrero de 2011

En algunos casos


En algunos casos la gente siempre tiene éxito. Y es grandioso cuando eso ocurre. En otros casos las personas no consiguen lo que quieren. No logran, sobre todo, esas cosas que más desean en la vida. En el fondo les gustaría que todo lo que hacen y deshacen tenga la mayor importancia. Pero al mismo tiempo sienten que llegaron a una encrucijada. Muchas cosas que antes les resultaban valiosas ya no tienen sentido alguno. Eso por lo que en otros tiempos valía la pena morir parece de pronto disuelto. Inútil. Por alguna razón esas personas empiezan a sentirse incómodas. Les gustaría rectificar las cosas pero no lo ven posible. Y después, o un poco antes de después, encaran el día lo mejor que pueden. Y viven cada instante con los ojos abiertos, sin esperanza ni desesperación.
L.

Monedas al aire