viernes, 30 de agosto de 2013
Cierto cansancio
Se cansa uno de estar cansado y se cansa, también y sobre todo, de la queja eterna. Estoy cansado. Los trabajos se amontonan como sapos y no acaban de saltar. El cuerpo se estira como chicle, se encoge, cae y vuelve a levantarse. Ojos lentos y pies casi dormidos. Estoy vencido. Todo sueña en el ser abrumado de exudar la gota fría y espesa. ¿Hasta cuándo resistirán las horas? Se cansa uno de repetir frases ya pronunciadas y cansadas de escucharse a sí mismas. Se cansan los otros, además, del deslizamiento, de la vieja monserga del hombre viejo y tendido en su lecho de vida. La experiencia, la conciencia, la insoluble vehemencia. Cansadas palabras y camisas puestas a secar. Los días, las noches, las voces que un día no habrán de escucharse. Cierto cansancio compartido como se ahueca el amor en una noche de esas que tanto cuesta evocar y desarmar.
L.
jueves, 29 de agosto de 2013
Lo imposible
Lo principal no puede decirse. Y no se puede porque no se puede. Ya sea por pudor, por miedo, por lealtad, por prejuicios morales, por respeto a los otros, por piedad o por un principio básico de autoprotección. Pero ni siquiera eso es lo central. Lo central es que las palabras son insuficientes para nombrar ciertas cosas. Lo principal está vedado. Lo principal es indecible como la muerte y el amor. Ni la muerte ni el amor pueden nombrarse. Entonces damos rodeos, usamos metáforas, hablamos de más o de menos, citamos a escritores inspirados. Pero lo principal no puede decirse. Y debemos aprender a vivir con esa imposibilidad como con todas las demás.
L.
Lo absoluto
La vida de todos nosotros andaría mucho mejor si renunciáramos de una vez a la idea del placer absoluto, la felicidad absoluta, el orgasmo absoluto, la fiesta total y definitiva. No hay tal fiesta. Nada de eso existe. Tampoco la tragedia completa. Existe la muerte que, sí, es una clara interrupción. Pero lo demás entra al universo de lo relativo. No se equivocó Freud cuando escribió que el ser humano está atravesado por la aspiración siempre constante y jamás realizada de alcanzar un fin imposible, es decir, la felicidad total y absoluta, eso que algunos depositan esperanzados en un hipotético placer sexual igualmente completo. Todo es no todo, enseña Lacan. ¿Que lo parcial no brilla tanto como lo total? Es cierto. Pero mejor un parcial bien servido que un absoluto falso y, además, inalcanzable.
L.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Lo poético
Nada más antipoético que lo poético. Cuando doy talleres de escritura empiezo diciendo algo así. Nada menos poético que la intención de serlo. O el uso de palabras finas. O las metáforas bonitas. O las apelaciones petrificantes a la belleza del mar y las mujeres sin olor, el encanto de las flores y las hadas, es decir, las mentiras piadosas en las que nadie cree realmente. En primer lugar los mal llamados poetas que, además, nadie lee. Creo en la poesía que no miente. Creo en la literatura que lo es por prepotencia de trabajo a destajo, como decía Arlt. Creo en la verdad que se desliza sin intención toda vez que se cuida la forma del texto y el contexto. La forma es todo y la forma, además, arrastra al contenido. No hay mensaje sino mensajeros. No hay amor sino el que ama y la que ama. Nada más antipoético que lo intencionadamente poético, lindo, con rima y todo.
L.
martes, 27 de agosto de 2013
Días como un tajo
Hay días como un tajo. Eso ya se sabe. Está en un poema clásico del peruano César Vallejo. Días como del odio de Dios. También se sabe por la misma razón. Días como un pan que en la puerta del horno se nos quema. Días de guerra encubierta. Demonios cotidianos. La cama sin hacer. Las sábanas sucias por las manchas que el amor o el desamor dejaron. El viento detenido en una estación sin viento y sin estación. No hay paz. Tantas cosas inútiles. Tantas palabras echadas a rodar. Y los tambores de abajo anunciando siempre lo de más abajo, el ruido convertido en el pavor de la rayuela, las velas, las muelas, la desolación. Días como un tajo. No es la soledad el problema. El problema es otro y es de los otros el reino tan buscado.
L.
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