Veo dormir y despertar a Paula después de una larga y deslucida noche y alcanzo a ver en ella una cifra casi interminable de Paulas multiplicadas en el borroso espejo del tiempo. Paula amada, Paula madre, Paula esposa, Paula puta, Paula soñada y leve y más lejana. Es inútil que crea descubrir a una única persona, es decir, a la que de pronto se resume en un solo cuerpo y espíritu donde se unen, se reúnen y fusionan las aguas del cielo y el infierno. Infinitas Paulas desplegadas en la cama doble así como son dobles o triples las figuras del deseo. La que ahora se sienta en el colchón o apoya la cabeza en la almohada que se ahueca es, en rigor, una desconocida completa. Es la mujer inabordable que ni siquiera se llama Paula. Una extraña que habla en lenguas igualmente ajenas pero que al levantarse, al fin, rara y sonámbula, vuelve a ser la única Paula que conozco. Una mujer sola y oscilante que es una y es todas y es ninguna.
L.
jueves, 6 de noviembre de 2014
El blog pregunta
Pato, una lectora japonesa o casi, entró al blog por primera vez y no puede entender la barrera impuesta por blogger a raíz de los contenidos supuestamente impropios de Suspendelviaje. "Me pregunto cuál será el contenido ofensivo porque yo no vi más que hermosos textos, bellas imágenes y maravillosa música", dice Pato en un mail. También yo me pregunto por la posible razón de la grave denuncia. ¿Será por mis críticas a las masacres de pueblos inermes? ¿Habrán influido mis homenajes, sin caer en idealizaciones, a Ernesto Guevara? ¿La causa estará en mis referencias a la actividad sexual cotidiana de hombres y mujeres? De ser esta última la causa resultaría inadmisible. Si el sexo fuera un tema intrascendente la Biblia no empezaría por ahí. ¿El error habrá sido publicar fotos de gente sin ropa? Tampoco eso sería un motivo. ¿O acaso no estamos todos desnudos bajo la ducha? ¿Lo que está en discusión es la verdad? ¿No debí escribir la palabra culo en tal o cual texto subido a este sitio? ¿Tengo que ser optimista siempre? ¿No me puedo angustiar ni un poco? ¿Tengo que ver el vaso medio lleno y no medio vacío? Como dice Brecht en un poema: tantas preguntas...tantas respuestas...
L.
El mail que esperamos con más impaciencia es el que nunca llega. No hacemos otra cosa en la vida que esperarlo. Y si no llega no se debe a que se haya extraviado, destruido o desviado en el camino sino, sencillamente, a que nunca fue ni será escrito o enviado.
L.
L.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Tiempo robado
El tiempo para escribir, también el tiempo para leer y amar, es tiempo robado. ¿Robado a qué? ¿A quién? Quizás a los deberes familiares, al trabajo, a lo cotidiano en todas sus formas, a lo que sí o sí debe hacerse porque además es bien visto por la sociedad utilitaria. ¿Quién tiene tiempo para escribir una novela, un cuento o un poema? ¿A quién le sobran horas para enamorarse, besar o echarse a caminar por la orilla de un mar? ¿Y para qué haría semejantes cosas? En resumen. El tiempo de creación, el tiempo para pensarse, reescribirse y nacer de nuevo, es tiempo robado al tiempo.
L.
L.
Elogio de la infidelidad
Releyendo Intimidad, una novela breve e intensa de Hanif Kureishi, encuentro un elogio de la infidelidad digno de ser pensado y analizado con la mayor atención. En otras palabras dice el protagonista soñado por el escritor paquistaní, si uno no dejara nunca a nada ni a nadie se quedaría sin espacio libre para lo nuevo. Dicho de otro modo. Toda evolución personal implica un cierto grado de infidelidad al pasado, a las viejas opiniones de uno mismo, a la repetición de actos que no nos favorecen en ningún plano de la existencia. Es más. Tal vez cada día de nuestras vidas, que son breves por definición, debería contener al menos una infidelidad, sí, una traición necesaria y estimulante. Se trataría en fin de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro. Sería una clara afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes sino mejores. Más en general la idea enlaza con otra, en este caso proveniente del psicoanálisis, igualmente valiosa. Mientras estemos poblados o habitados por el vacío habrá lugar disponible para el deseo. Si estamos llenos, si creemos haber alcanzado la plena plenitud, o incluso la felicidad, las ganas de vivir no tendrían de qué agarrarse. Seamos fieles al cambio entonces. Fieles hasta la muerte.
L.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



