martes, 10 de abril de 2012

El blog se queda solo



Desde que salí de Facebook bajaron las visitas al blog. Es natural. Las abejitas raramente se atreven a salir de la gran colmena. Lo que preocupa no es tanto eso sino la casi total falta de comentarios en un espacio visitado diariamente por trescientas personas. Entiendo que a veces uno no tiene ganas de comentar nada. Lo sé porque también me pasa. Pero, como en el amor, también aquí necesitamos algún tipo de devolución. Salvo Noemí, Graciela, el Peregrino, Pep, Vanesa, María y unos pocos más el silencio que rodea al blog es, ya, atronador. No debe tomarse esto como un reclamo. Sabemos que mucha gente entra aquí apenas para ver cuerpos desnudos y/o textos alusivos. Si eso alivia a alguien no hay razón para la crítica. Pero no es lo único y, dicho sea de paso, si nos ocupamos de lo sexual es porque lo consideramos una forma posible entre tantas de la verdad más profunda de cada cual. Sabemos además que hay visitantes atentos, los invisibles del blog, que leen y se van sin decir palabra. Eso tampoco es objetable. Este post ya aburre. Simplemente nos gustaría escuchar o leer más voces acá, ya sea a favor, en contra o desde la neutralidad más neutra. Y, por qué no, también sería deseable que algunos que no lo hicieron aún se hagan seguidores, en el sector respectivo, como muestra de confianza y estímulo a nuestra diaria labor. Nos falta uno solito para llegar a los 373. 
L.

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