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sábado, 26 de julio de 2014
Uso del tiempo
Corrijo textos y veo que son muchos los alumnos que escriben la letra q en lugar de la palabra que. Escriben gral por general. Ponen km a cambio de la hermosa y distante palabra kilómetros. La preposición de ahora se redujo a d. Los entiendo. Están apurados. No quieren perder tiempo en tonterías. Llamo a una amiga y me dice que no puede hablar porque está en una reunión. Un colega chileno se disculpa por no haber respondido a un mail que le envié hace un mes debido a que en las últimas semanas estuvo muy ocupado. No sé qué pensar. ¿Será que no voy al ritmo de los tiempos? ¿Seré de verdad un viejo como dice Amatista? Es posible. Recuerdo una escena de El Principito, clásico y hermoso libro de Saint-Exupéry, en la cual el niño de cabellos de oro encuentra a un vendedor de píldoras que apagan la sed. Eso supone una gran economía de tiempo, explica el hombre. Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran 53 minutos por semana. ¿Y qué se hace con esos 53 minutos?, quiere saber el niño de cabellos de oro. Se hace cualquier cosa, dice extasiado el vendedor. Yo -responde el Principito desde su loca manera de ver la vida- si tuviera 53 minutos para gastar, caminaría despacito hacia una fuente.
L.
viernes, 7 de febrero de 2014
Decisiones
Si no tomamos las decisiones alguien las tomará por nosotros. Así son las cosas para bien o para mal. Todo sucede al ritmo que marca un cronómetro certero e invisible. Por momentos daría la impresión de que no se puede decidir nada ni siquiera un segundo antes de que las situaciones hayan resuelto por sí mismas. Inútil forzar los tiempos. La vida se ocupa de tomar las decisiones que, por una causa u otra, elegimos postergar. Asumamos las consecuencias.
L
lunes, 16 de abril de 2012
Los viejos
Los viejos, algunos viejos, creen que son viejos. Y ahí está el problema. Es verdad que el recipiente que los contiene ya no es deslumbrante. Hay problemas urinarios y la sexualidad pierde potencia. Todo eso es verdad. Pero los viejos, algunos al menos, viven como jóvenes, actúan como jóvenes, vibran como jóvenes y hasta hacen el amor de una manera juvenil, es decir, comprometida, vital y sensible. El aspecto corporal, demasiadas arrugas, confunde un poco. También la pérdida gradual de la llave y la memoria. Pero, como dicen los viejos, para lo que hay que acordarse...
L.
jueves, 23 de junio de 2011
Escritura y experiencia
Borges no bebió, no copuló, no bailó, se volvió ciego. Hemingway bebió, copuló a los 50 con adolescentes, bailó, no se volvió ciego y una vez, hace medio siglo, se pegó un tiro en la cabeza. Haber experimentado tan poco en un caso y tanto en el otro no son causa del extraordinario talento de ambos autores. Sus libros están bien escritos y punto. Esto último debería ser entendido por tantos escritores mediocres que se abocan al relato de sus aventuras sexuales, políticas, sociales y espaciales. Tener buenas historias para contar no garantiza nada en este campo. No tenerlas tampoco. La calidad y la disposición a pegar el culo en la silla y escribir sin pausa hasta quemarse las pestañas es casi todo lo que importa. Pero, qué pena, ni siquiera eso asegura la conquista del cielo.
L.
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