Suelo aconsejar a mis alumnos con problemas de escritura, o con una mirada demasiado pobre, el acceso más frecuente a los libros. Pero cuidado. No toda lectura funciona como santo remedio. El mercado está lleno de libros venenosos. Esto último anida en los títulos generalmente más vendidos y muy particularmente en los llamados libros periodísticos. Si estas son las opciones mejor sería dedicarse a pelar papas o salir a caminar por el barrio. Lo único que funciona es la buena literatura. Los autores no son muchos pero son. Con un poco de Onetti, Carpentier, Felisberto, Pavese y Rulfo alcanza y sobra para curarse en salud de una vez y para siempre.
L.
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miércoles, 27 de julio de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Libros raros en la feria
¿Por qué ir siempre a lo seguro? ¿Por qué no caer de una vez en lo inseguro de altísima y segura calidad? El retrato de Zoe y otras mentiras, por caso. Podés conseguirlo en el stand del Fondo de Cultura Económica. Recuerdos, deseos y mitos que concluyen siempre en el misterio. Sólo el espacio vacío engendra la esencia de la forma creada. Su autor es el mexicano Salvador Elizondo (1932-2006). La ribera, novela de Enrique Wernicke (1915-1968), cuenta la la historia de un hombre que deja todo y va a vivir cerca del río. Wernike es un "maldito" de la literatura argentina. Podés conseguirlo en Capital Intelectual (pabellón verde-stand 1414) donde también pueden obtenerse mis ensayos El silencio y Lo inalcanzable que son rarísimos pero dignos. A quienes les gusta calentarse leyendo libros de calidad deben buscar Hombre sentado en el pasillo y Mal de la muerte de Marguerite Duras (Tusquets); después me cuentan. Hay un libro de Raymond Carver (1939-1988) cuya lectura es casi obligatoria. Se llama Sin heroísmos por favor. Lo más probable es que lo encuentres en el stand de las librerías Guadalquivir. Ahí también hay un libro muy pero muy raro que reúne la poesía completa del autor de Catedral y Tres rosas amarillas. Se llama Todos nosotros. Me lo agradecerás en esta vida y en las que siguen. Es posible que ahí tengan también Prosas apátridas del peruano Julio Ramón Ribeyo (1929-1994). Lo más raro es lo más hermoso.
L.
miércoles, 20 de abril de 2011
Clarice Lispector en la feria del libro
Cerca del corazón salvaje y Revelación de un mundo -de Clarice Lispector- son dos libros que recomiendo especialmente para buscar y encontrar en la Feria del Libro. El primero fue publicado por Siruela y el último por Adriana Hidalgo. Cerca del corazón salvaje es la primera novela que escribió la autora brasileña. En ella empiezan a esbozarse el silencio, la renuncia al deseo, el cuerpo como cárcel y a la vez como salvación, obsesiones o temas que irá desarrollando a lo largo de su intensa obra. Revelación de un mundo es un compilado de las crónicas que Clarice escribió durante años en Jornal do Brasil hasta que la echaron. Cualquier página de ese libro abierta al azar es una ráfaga de aire puro. El lector podrá comprobarlo. Yo acabo de hacerlo. Abrí la página 92 y encontré lo siguiente: Ya no sé escribir, perdí el don. Pero ya vi muchas cosas en este mundo. Una de ellas, y no de las menos dolorosas, es haber visto abrirse bocas para decir o tal vez sólo balbucear, y simplemente no lograrlo. Entonces a veces me gustaría decir lo que ellas no pudieron decir. No sé ya escribir y, sin embargo, el hecho literario se volvió de a poco tan sin importancia para mí que no saber escribir tal vez sea exactamente lo que me salvará de la literatura. ¿Qué se volvió importante para mí? Sea lo que fuere será a través de la literatura como podrá tal vez manifestarse. ¿Por qué leo a Clarice? Porque es como si yo misma me hablara. Cualquier otra lectura me ayuda a escapar. Lispector, en cambio, me retiene. Ella, que tanto luchó por encontrar sus propias palabras, encontró las mías.
Andrea
viernes, 7 de enero de 2011
Para leer en verano

Mucha gente lee solamente en vacaciones. Error. Habría que leer todo el año, toda la vida, en la playa, en el subte, en el baño, antes de dormir y después de hacer el amor. Pero vamos a suponer que los libros son para el verano, como las bicicletas, y voy a hacer unas pocas y arbitrarias recomendaciones. La novela de Murakami Tokio Blues (Tusquets) es perfecta. También lo es Seda, de Alessandro Baricco (amor, viajes y erotismo) y Océano mar, del mismo autor (Anagrama). De J.M. Coetzee alcanzaría con leer La edad de hierro y Desgracia. No así Verano, su último libro, muy deficiente. De Cesare Pavese lo mejor es La luna y las fogatas (Adriana Hidalgo), que parece escrita para leer con viento y cerca de un bosque. De Sándor Marai El último encuentro está muy arriba. Pero también La mujer justa (Salamandra). La gran novela de la espera se llama Zama y su autor es Antonio Di Bendetto. Intimidad, la novelita de Hanif Kureishi (Anagrama) es la historia, muy bien contada, de un hombre que deja de amar a una mujer. La mejor novela de Juan Carlos Onetti se llama La vida breve y su lectura es casi un deber. Un poco de poesía no vendría mal y para eso Residencia en la tierra, de Pablo Neruda, es quizás lo mejor del autor chileno. Pero también Los dominios perdidos de Jorge Teillier. Y para disfrutar de buenos cuentos no hay que buscar tanto. Tres rosas amarillas, de Raymond Carver, se lleva todos los premios. Qué lindo sería que los visitantes de este blog dejaran al pie de este post sus propias sugerencias de lecturas para el verano. Así sea un único libro. ¿Alguien se anima?
L.
viernes, 23 de julio de 2010
Libros para pasar el invierno

Haciendo orden en mi biblioteca (ya era hora) decidí poner en un estante especial y bien a la vista los libros que quiero leer o releer cien veces más. Para el que le interese comparto la lista de títulos. Kafka en la orilla (de Murakami) cuenta la historia de un joven de 15 años que se relaciona con la misteriosa señora Saeki y con la vida más en general. La mujer justa (de Sandor Marai). Se compone de tres monólogos. En uno de ellos la protagonista descubre que su marido está entregado de cuerpo y alma a un amor secreto que lo consume. Todos nosotros (de Raymond Carver), antología bilingüe del gran narrador estadounidense. Los diarios íntimos de Kafka, John Cheever y Julio Ramón Ribeyro. Nadie encendía las lámparas (del uruguayo Felisberto Hernández), los cuentos más hermosos que pueden leerse para curarse de todos los males. Por último seleccioné la novela que el italiano Cesare Pavese escribió antes de matarse. Se titula La luna y las fogatas y voy a leerla (creo) por tercera vez. Si consigo mi objetivo en una semana será una proeza. Para hacerlo tendré que abandonar este blog por ese lapso. Pero valdrá la pena.
L.
jueves, 15 de julio de 2010
Cuatro libros para combatir el frío

A veces la realidad no basta. Recomiendo entonces la lectura de cuatro hermosas novelas que ayudan a combatir el frío con amor, trascendencia y erotismo del bueno.
Los libros son los siguientes:
1/ Seda, del italiano Alessandro Baricco. Es una intensa historia de amor en el contexto de un viaje interminable.
2/ Intimidad, del paquistaní Hanif Kureishi. Una prosa desesperadamente honesta donde se cuenta la separación de una pareja.
3/ Tokio Blues, del japonés Haruki Murakami. Relato de sexo y muerte. Profunda y perturbadora.
4/ Nadie nada nunca, del santafesino Juan José Saer. Escenario campesino para una historia fuerte y muy bien contada.
2/ Intimidad, del paquistaní Hanif Kureishi. Una prosa desesperadamente honesta donde se cuenta la separación de una pareja.
3/ Tokio Blues, del japonés Haruki Murakami. Relato de sexo y muerte. Profunda y perturbadora.
4/ Nadie nada nunca, del santafesino Juan José Saer. Escenario campesino para una historia fuerte y muy bien contada.
L.
domingo, 4 de octubre de 2009
Treinta libros elegidos
Pedro Páramo, del mexicano Juan Rulfo; Desgracia, del sudafricano J.M.Coetezee; Seda, del italiano Alessandro Baricco; Tres rosas amarillas, del estadounidense Raymond Carver; La vida breve, del uruguayo Juan Carlos Onetti; Relatos completos, del checo Franz Kafka; El libro del desasosiego, del portugués Fernando Pessoa/Bernardo Soares; Todos los fuegos el fuego, del argentino Julio Cortázar; El laberinto de la soledad, del mexicano Octavio Paz; Los pasos perdidos, del cubano Alejo Carpentier; Nueve cuentos, del estadounidense J.D.Salinger; Los dominios perdidos, del chileno Jorge Teillier; Paradiso, del cubano José Lezama Lima; El amante, de la francesa Marguerite Duras; El silenciero, del argentino Antonio Di Benedetto; El día de la muerte de Ricardo Reis, del portugués José Saramago; Lo bello y lo triste, del japonés Yasunari Kawabata; La broma, del checo Milan Kundera; Las ciudades invisibles, del italiano Italo Calvino; Walden, del estadounidense Henri David Thoreau; La ribera, del argentino Enrique Wernicke; Sostiene Pereira, del italiano Antonio Tabucchi; El libro de la arena, del argentino Jorge Luis Borges; Memorias de Adriano, de la francesa Marguerite Yourcenar; Esculpir en el tiempo, del ruso Andrei Tarkovski; Residencia en la tierra, del chileno Pablo Neruda; La guerra del fin del mundo, del peruano Mario Vargas Llosa; El extranjero, del argelino Albert Camus; Orlando, de la inglesa Virginia Woolf; Nadie encendía las lámparas, del uruguayo Felisberto Hernández; Diálogos con Leucó, del italiano Cesare Pavese.
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