Florisse, lectora de Tijuana, México, se queja por la cantidad de desnudos que hay en este blog. Sobre todo nalgas, especifica. Y tiene razón. Hay muchas fotos de mujeres jóvenes y estilizadas y sin ropa. Explicar la razón no es fácil. Quizás sea un intento de lograr un desocultamiento. Recordemos que toda la gente está desnuda bajo la ropa. Y que todos escondemos algo que por tal o cual motivo no revelamos. Florisse admite que muchas veces las palabras compensan el impacto de las desnudeces. Ojalá. Por nuestra parte intentaremos moderar el nudismo excesivo sin traicionar la verdad que inútilmente buscamos en todos y cada uno de los posteos.
L.
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jueves, 14 de julio de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
El cubrimiento de América
En su diario de viajes Cristobal Colón anotó varias veces (seis o siete) que los hombres y mujeres que encontró por estas tierras iban "desnudos como su madre los parió". Eso valía para ambos sexos. Las mujeres, subrayó, "cobijan su natura con telas de algodón". Eso en Cuba y Santo Domingo pero no en otras islas donde unos y otras no cubrían sus naturas con nada. Colón le escribió a la reina para prometerle que los adelantados se encargarían de salvar esa ofensa con ropas adecuadas como efectivamente hicieron más tarde. El descubrimiento de América fue por lo visto un cubrimiento. Y un desnudamiento en cuanto a cultura, oro, vida y demás riquezas.
L.
L.
viernes, 1 de abril de 2011
Desnudos
Toda la gente está desnuda bajo la ropa. Todas las personas esconden algo que, sin embargo, brilla fuerte en algún lado. Como los pezones, los ojos y las perlas. O como las flores de alta montaña. Debo leer cien textos distintos por semana. Son trabajos de alumnos y alumnas de periodismo y escritura. Cuando por fin descifro esos papiros egipcios accedo a las desnudeces más íntimas. Ninguna franja de piel resulta tan obscena. Ya se sabe. A cinco centímetros todos los cuerpos son iguales. No así los textos leídos. La verdadera desnudez se revela en las palabras...Y más aún en los actos.
L.
lunes, 14 de marzo de 2011
Lo invisible
La ropa separa definitivamente al hombre del reino animal. A diferencia de los animales hombres y mujeres pueden desnudarse cuando se lo proponen. Más allá de eso, y a unos pocos centímetros, todos los cuerpos son iguales. Si la distancia es aún menor el observador verá diluirse el conjunto en una serie informe de líneas que poco a poco se irán desdibujando hasta desaparecer. Vemos hombros, pechos, muslos, pies, montículos, hoyuelos y nos maravillamos con su tibieza y suavidad. Pronto descubrimos que todo ha sido velado y que la figura humana se esconde eternamente.
L
Tomado de El silencio/ Lo invisible en la vida y el arte.
domingo, 16 de enero de 2011
Nudismo

Nada más natural que sacarse la ropa. Nada más artificial que hacer de eso un acto de exhibición o una filosofía naturista. Aquí, allá y en todas partes hay playas y hoteles nudistas que venden cara la supuesta libertad de convertir pudor en audacia. Los animales están desnudos desde siempre y jamás se plantearon la cuestión. Tampoco los humanos parecen afectados por la visión del sexo desnudo de un caballo, de un perro o una loba. ¿De dónde sale entonces la rara obsesión carnal? Nada más fácil que desvestirse para la ducha, el sol o un acto de amor. Más difícil resulta desnudarse por dentro ante otra persona. Mostrar el alma o parte de ella a un semejante. Esa es la verdadera pornografía. Y, con razón, está prohibida por ley.
L.
viernes, 24 de diciembre de 2010
Quiero verte vestida

Te vi desnuda tantas veces y tanto que de pronto quisiera, al menos esta noche, descansar un poco de tu rara y violenta obscenidad, de tu cuerpo mudo, secreto, de tu figura que se lava los pies, los muslos, los senos, los glúteos, la vulva solitaria y abismal. Evitar la exhibición completa en ambientes cerrados y la osadía brutal que me niega y que me anula. Quisiera, al menos este día, no verte a luz y contraluz, no sentir de manera tan clara tu oscura intimidad, tus olores abyectos, tu vía prohibida y ominosa. Quisiera por hoy no escuchar tu verdad con pelos y sin velos, que te vistieras aunque fuera un instante con bombachas y corpiños y medias y palabras que me alivien y me salven de tu odiosa y gloriosa desnudez.
L.
viernes, 10 de diciembre de 2010
¿El desnudo es natural?

La filosofía nudista es tan artificial (cultural) como la ropa en sus distintas variantes. Si nos desnudáramos todos a la vez el impacto duraría escasos minutos. El posterior desfile de nalgas, pechos, curvas y heroicas protuberancias se volvería rutinario y nadie ya se asombraría. La exhibición total provocaría una indiferencia también total. La belleza de un cuerpo desnudo sólo es percibida por las razas vestidas. Y hay que haber estado sin ropa alguna vez para apreciar la elegancia de un traje o una blusa. Los animales ni siquiera se plantean el problema. La artificialidad evidente de cualquier opción resulta clara para todos. También para los hombres salvajes de Pongo -en el oeste de África- que viven desnudos y no permiten vestirse a sus mujeres porque, de ese modo, serían más atractivas y podrían ser procuradas por hombres de los pueblos cercanos.
L.
lunes, 23 de agosto de 2010
El vestido

Los animales van desnudos por la vida y nadie los critica. Si un hombre o una mujer hacen lo mismo en una calle de Buenos Aires, Lima o Bogotá van presos. ¿Por qué tanto miedo al cuerpo? ¿Sobre qué base teórica o moral se asocia la desnudez a la idea cristiana del pecado? Usar un vestido carece totalmente de lógica -me dice una amiga-. Salvo el de inspirar en los hombres las ganas de sacártelo.
L.
domingo, 22 de agosto de 2010
Amor sin curvas

Me dice Max, un amigo, que le gusta una chica del barrio. La conoció en un centro cultural y social de Castro Barros. La chica se llama Ludmila y es lindísima. Pero (dice Max) tiene un defecto. ¿Cuál?, pregunto simulando interés. No tiene tetas, me dice. Algo debe tener, le digo. Algo sí (admite) pero no lo suficiente. Le dije a mi amigo que si la chica le gusta lo de las tetas es lo de menos. A pocos centrímetros todas las mujeres son iguales. Pero cada amor (con curvas o sin ellas) es único. Conviene cuidarlo. Y hacerlo crecer.
L.
domingo, 8 de agosto de 2010
Distancia

A doscientos metros no podemos saber si una mujer es linda o no es linda. A unos centímetros todas son iguales. La percepción de la belleza necesita cierto margen espacial que varía no sólo de acuerdo al observador sino también de acuerdo al objeto observado. Entre nosotros decíamos sobre alguna mujer, utilizando una expresión ya convenida, que tenía buen lejos, pues a cierta distancia parecía bonita pero apenas uno se acercaba no lo era. Otras en cambio (decíamos también) tenían buen cerca, pero cuando se alejaban notábamos que eran desproporcionadas o flacas o con las piernas torcidas. ¿Qué distancia debe servirnos de patrón para dar un veredicto estético sobre una persona? Un amigo, a quien hice esta consulta, me dio la mejor respuesta. La distancia de la conversación.
L.
Julio Ramón Ribeyro / Texto tomado de su libro Prosas apátridas.
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