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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Banalidad del mal

La gente que hace daño, ya sea un gran daño o un daño menor, es básicamente estúpida. Ignora que la estocada va y vuelve sobre quien la originó. Eso corresponde al orden de la mecánica social. Pero además es inútil como bien lo saben los criminales de guerra, los represores argentinos, los narcos que degollan a jóvenes en México, los paracos de Colombia y tantos otros. Inútil. La sangre derramada, también el egoísmo, no se traduce en ninguna flor. Al contrario. Campo minado. Desierto incierto. Hannah Arendt acuñó el concepto de banalidad del mal. Alude a esto mismo. Los criminales de guerra nazis, ejemplificó, no eran malas personas. Tampoco buenas. Eran gente incapaz de pensar. Eran idiotas. Cumplían órdenes o incluso las daban. Todo mecánicamente. Ni siquiera puede decirse instintivamente porque el instinto entre los humanos está extinto. La rima vale esta vez. La gente que hace daño, ya sea en el baño o en un caño, cabe insistir, es, en última esencia, imbécil.
L.

viernes, 26 de agosto de 2011

Vivir sin ideas


La idea del amor mata el ejercicio concreto del amor. La idea de la revolución destroza o traiciona revoluciones. La idea de mujer de mi vida (o del hombre de la vida de alguien) fracasa siempre dado que dicho ser no existe ni existirá jamás. Lo mismo podría aplicarse a infinidad de asuntos. Vivir sin ideas no es vivir como tontos, apáticos, grises o indiferentes. Al contrario. Es conectarnos con las cosas directamente y sin juicios previos...hasta donde sea posible. Y, sobre esa base, agotar la experiencia del amor, de la revolución, del hombre, de la mujer, de lo que sea. El sabio no tiene ideas, decían los antiguos chinos. Pero está dispuesto a tenerlas.
L.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Vivir sin metafísica


Si miro el mar pensando en el mar, es decir, en esa cosa inmensa, tan azul o verde pero igualmente maravillosa, quiero decir, si pienso que el mar no es el mar sino el templo de la naturaleza o alguna cursilería por el estilo, en fin, no veo el mar sino la idea mar. Si hago el amor pensando que se trata de un acto sagrado donde dos cuerpos se vuelven uno, es decir, fusión cristalizada en un abrazo eterno y cualquier tontería de esas, en fin, no hago el amor y, muy probablemente, ni siquiera pueda hacerlo. Si leo a, no sé, Cortázar o Cervantes con la noción de clásicos metida en la cabeza lo más posible es que no pueda entender ni una línea de Rayuela o el Quijote. Para qué seguir. Mejor vivir sin metafísica. Y mejor acercarse a la física sin mayores pretensiones de una vez y para siempre. Eso es vivir la vida como debe o debería ser vivida.
L.

viernes, 29 de julio de 2011

Había una vez una rama


Discutíamos con mi analista sobre temas filosóficos. Yo le decía que las cosas existen aunque no las miremos ni las nombremos. Ella contraatacó diciendo que no hay universo sin la palabra universo, que no podríamos distinguir una flor de otra y ni siquiera saber qué es un beso sin la palabra beso, etcétera. Yo le hablé de una rama que en este mismo momento se está quebrando en un bosque lejano sin que nadie la observe. Creo en esa rama, le dije para conmoverla. Se está quebrando ahora mientras usted y yo hablamos de tonterías. La conversación no pudo resolverse. Pensé de pronto en una galaxia muda y convertida en un enigma, una rama que se cae, el absurdo inexplicable de estar vivos. Mi analista diría que si puedo pensar en todo eso se lo debo a palabras como rama, galaxia, absurdo, vida, engima, en fin, una discusión interminable.
L.

martes, 26 de julio de 2011

Preguntas


Salvo en los libros sagrados y en los de autoauda las principales preguntas no tienen respuesta. Esto molesta a los buscadores de absoluto. Pero así es. ¿Qué sentido tienen la vida, la muerte, el amor, el simple acto de regar las plantas? Ninguno. O quizás todos los sentidos. ¿Existe el bien? ¿Existe el mal? ¿Hay gente confiable en el mundo? Y si no hay, ¿deberíamos aislarnos como los poetas chinos de la antiguedad? No hay respuesta para ninguno de estos interrogantes. Pero, aun así, algo puede intentarse. Mientras esperamos que surjan soluciones podemos caminar, amar, pensar y abrir la puerta para ir a jugar. Aunque no sirva para nada... algo hay que hacer.
L.

jueves, 9 de junio de 2011

Vivir el presente


La idea del tiempo sostenida por la filosofía china niega la posibilidad de vivir aquí y ahora. Desde esa visión el pasado ya no es y el futuro aún no es. El tiempo es eso que tiende a no ser ya, un lugar enigmático donde no importa casi lo eterno sino lo constante que es acción y no secuencia muerta. Los clásicos no hablan ni de comienzo ni fin sino de fin/comienzo. ¿Cómo vivir en el presente si éste es tan solo un punto ciego y sin extensión, un instante sin ahora posible que busca unirse pronto a lo que no es ni será?
L.
Fragmento de mi ensayo El silencio/Lo invisible en la vida y el arte.

lunes, 4 de abril de 2011

Poner el cuerpo


Con los pensamientos oscuros, los cuervos que dan vueltas, las obsesiones, sí, conspiraciones, constipaciones, involuciones...Con todo eso poesía, blog, basura. Pero también obrar en un sentido más amplio. Levantar edificios con ladrillos de angustia, hacer trámites largamente postergados, decir, por qué no, barbaridades. Y así, poco a poco, avanzar de la metafísica a la física y de la teoría a la práctica. No tantas ideas brillantes. Mejor acciones, producciones, así sean vulgares y opacas. Física en vez de metafísica.
Y poner, de una vez, el cuerpo en movimiento.
L.

jueves, 17 de marzo de 2011

Salvación por el riesgo


¿Para qué vivir sin arriesgarse? ¿Cuál es el chiste de pensar los días y los años como camellos que se desplazan lentamente hacia el abismo? ¿De qué sirve encerrarse en una hermosa jaula para ponerse a salvo de la vida? ¿Y por qué dejar todo en manos del futuro? Es, además, inútil. El futuro ya llegó. Por eso resulta inconveniente sacrificar el día de hoy por el de mañana. O vivir de lindos proyectos. Sólo existimos en una sucesión de ahoras. Está en cada uno evitar que esos ahoras se pierdan por obediencia o cobardía. Salvarse por el riesgo y hacerlo ya, es decir, en este mismo instante.
L.

viernes, 14 de enero de 2011

Sol inmóvil


Aristóteles pensaba que la tierra era estacionaria y que el sol, la luna, los planetas y las estrellas se movían en órbitas circulares alrededor de ella. Confiaba en eso debido a que, por razones místicas, suponía que nuestro planeta era el centro del universo y que el movimiento circular era perfecto. A muchas personas les pasa algo similar. Se creen el centro del universo y dan vueltas en círculo como los astros aristotélicos. Después vino Copérnico y puso todo patas para arriba. Cuando se dio cuenta de su herejía difundió sus ideas pero de manera anónima...como la mayoría de comentarios que llegan a este blog. Antes del siglo pasado a nadie se le hubiera ocurrido que el universo está en plena expansión. O que luego, llegando a cierto punto, posiblemente se contraiga como un pene satisfecho. No aceptar esta evidencia puede deberse a la inclinación que tiene mucha gente a creer en verdades eternas, amores definitivos, vocaciones totales y soles inmóviles. Pero, qué pena, la naturaleza no funciona así. Nada es eterno, nada es inmóvil y hasta las estrellas, cuando mueren, se convierten en agujeros negros...
¡Y tan santas que parecían!
L.

miércoles, 12 de enero de 2011

Tú eres aquello


Tú eres aquello. Casi toda la historia del pensamiento oriental se basa en ese axioma. Tú eres mujer, tú eres hombre, tú eres el muchacho y la niña, tú, como viejo pastor, te apoyas en un cayado, tú eres el pájaro azul y oscuro y el verde de ojos rojos, tú eres las estaciones y los mares, la selva y el prado, el asesino y la víctima. Occidente se opone a esta identidad de contrarios postulando en cambio que tú eres esto o aquello. La filosofía oriental no ha padecido el horror al Otro, así, con mayúscula. Al contrario. Admitió que en un punto el yo se vuelve nosotros y ellos. Hay un momento en que dejamos de ser el castillo amurallado para convertirnos en un río cuyas aguas se mezclan obscenamente con las de otros ríos. Hay un solo problema. Si yo soy los otros debo hacerme cargo y actuar en consonancia con el cosmos. Pero en sociedades individualistas, egoístas, como la nuestra, la fusión entre esto y aquello, entre las piedras y las plumas y los abandonados es poco menos que sospechosa para convertirse, directamente, en un acto subversivo.
L.

domingo, 9 de enero de 2011

Dudas



Desde la inteligencia racional todo parece muy claro. ¿Pero quién nos garantiza que gran parte de nuestra organizada percepción no se compone de ficciones pueriles? ¿Acaso no fue plana la tierra para millones de personas durante siglos? ¿No giraba el sol en torno a nuestro planeta? Es cierto que podemos llegar a formular cuestiones primordiales. ¿Cómo surgió el cosmos? ¿Tiene sentido la vida? ¿Existe Dios? También es verdad que las ganas de saber y preguntar mueven la cultura hacia adelante. Pero admitamos que ninguna luz disipa las neblinas principales. En frentes absolutamente decisivos no llegamos a ninguna respuesta definitiva o siquiera parcial. Y no sólo en las grandes cuestiones sino en las "chiquitas". ¿Por qué amamos? ¿Por qué dura tan poco el placer? ¿Qué significa ser feliz?
L.

jueves, 6 de enero de 2011

Tema con variaciones


En la vida hay un único tema, o dos, o tres. A lo sumo cuatro. Pero no mucho más. Un solo tema con infinitas variaciones. Eso se nota, por ejemplo, releyendo los mil quinientos posteos de este blog. Por momentos parece que todo girara en torno a un eje central. Vida y muerte. Hambre y amor. Sexo, tristeza y proyectos personales. No mucho más. Un poco de escritura, algo de música, ataques de alegría y desesperación. Ganas de gritar. Parece mucho pero no es. Reducida a lo esencial la existencia se compone de pocos elementos. Samba de una nota sola. El mar o la montaña. Chicos y chicas. Una de cal y otra de arena. ¿Cuál es cuál? Viajamos a muchos lugares pero volvemos siempre al mismo punto. Parece aburrido pero no es. Porque hay un solo tema pero infinitas, maravillosas variaciones.
L.

miércoles, 5 de enero de 2011

Una vida sin dioses


Las religiones, todas, cumplieron su misión. Ya es tiempo de abandonarlas y aprender a vivir sin ayuda de los dioses. Eso no significa negar las creencias sino cuestionar ese tipo de idealizaciones personales que todos tenemos o tuvimos. La religión del pasado, por ejemplo. La deificación del sexo y el amor. La construcción de altares para una mujer, una ideología, una banda de rock, un equipo de fútbol, la familia o la moral vista como un dogma. Renunciar a las religiones significa también vivir sin dioses y aceptar que la vida es, apenas, lo que es. Vivir sin dioses es producir sentidos a cada paso más allá de la liturgia y hacer, por qué no, de cada instante una iglesia. Quizás un vaciamiento semejante nos lleve a crear una nueva religión...la de la intemperie sin fin.
L.

lunes, 3 de enero de 2011

Hacerse cargo


A veces hay que alejarse para ver las cosas. La perspectiva así facilitada nos permite observar el mundo como si fuera la primera vez. Pero toda solución lleva a un problema. ¿Qué hago con eso? ¿Cierro los ojos? ¿Miro para otro lado? ¿Me deprimo? ¿Río a carcajadas? ¿Me consuelo diciendo es lo que hay? ¿Paso al tema siguiente? Cada uno sabrá. Pero tarde o temprano hay que hacerse cargo, actuar, intervenir. Eso a no ser que ya nada nos importe. Porque una vez que viste algo, decía mi padre, lo verás toda la vida.
L.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Podemos cambiar antes


No hace falta esperar a 2011 0 2012. Podemos cambiar antes. Nunca estamos encadenados a una situación. Es posible modificar el estado de cosas. El mundo no dejará de girar por eso. En la cultura dominante la gente quiere triunfar a toda costa. Pocos se atreven a tomar distancia así sea por un tiempo limitado. La mayoría tiene miedo a perder su lugar en la fabulosa carrera hacia el éxito. Pero nada de eso importa. No hace falta comportarse o vernos apenas en función de la opinión que los otros tienen de nosotros. Hay que dar el paso y sin miedo a lo que digan los demás. Si quieres cambiar los resultados -aconsejó Einstein- no hagas siempre lo mismo.
L.

lunes, 27 de diciembre de 2010

La fuente del saber


Sólo el esclavo puede hablar con solvencia de la autoridad. Nadie más que el pobre entiende la riqueza. La mujer virgen sabe de sexo más que las putas. Un hombre sin familia podría explayarse a fondo sobre la cena de fin de año. Nadie como el hambriento para definir el significado exacto del pan. Un inquilino o un obrero raramente se confunden cuando hablan de la propiedad privada. Tampoco un preso duda sobre el sentido último de la libertad. El condenado a muerte da clases magistrales sobre la vida. Se sabe desde la carencia y no desde la satisfacción. Desde el fondo del pozo se entiende mejor
que nadie el valor del cielo, del mar, del beso y la montaña.
L.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Sexo y religión


En su intersantísimo ensayo sobre Sor Juana Inés de la Cruz (Las trampas de la fe), el mexicano Octavio Paz observa que el lenguaje de la poesía mística, sobre todo la española, tiene muchos puntos de contacto con el erotismo lírico y profano. Ya San Juan de la Cruz se escandalizó por la impía confusión establecida por artistas y gente de la calle entre el éxtasis divino y el acto sexual. No hace falta ahondar en la cuestión. Basta recordar los poemas fuertemente eróticos que incluye la Biblia bajo el nombre de Cantar de los cantares o descifrar líneas simples de la prosa cristiana como "resurrección de la carne" o "cuerpo glorioso" para entender mejor las cosas. Los poemas de "amor divino" de Sor Juana profundizan con atrevimiento la tradición señalada. No es raro que la poeta novohispánica llame "dulce amante" a Jesús, quien además, según se lee en el soneto 164, "entra" en ella de una manera demasiado evocadora de situaciones menos etéreas.
L.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Algo pasó en el desierto


Se supone que en Navidad el mundo celebra el nacimiento de Jesús. Es verdad que una lectura atenta de documentos específicos arroja dudas sobre la fecha exacta (la Biblia no aclara el punto), el nombre y hasta la existencia del cumpleañero. Admitamos que Cristo es una figura de la que poco se sabe y que, según la broma reiterada, jamás publicó un libro. Las enseñanzas del Hijo del Hombre se reducen a unas pocas aunque significativas parábolas que se transmitieron oralmente. También existieron gestos enigmáticos. El episodio más extraño que ha protagonizado lo comenta Juan en su Evangelio (8,1-8). Luego del incidente de la mujer adúltera Jesús se inclinó y escribió con un dedo, o un palito, unas palabras en la arena. No hay pruebas de que el profeta supiera escribir. El maestro de Galilea, de origen campesino, era quizás un iletrado. Tampoco existen datos sobre el misterioso pasaje que anotó para luego borrarlo de inmediato. Qué pena. Si el mensaje cifrado hubiese llegado hasta nosotros nada o casi nada sería igual en esta tierra.
L.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pensar y actuar


El sabio no tiene ideas pero está dispuesto a tenerlas. Y además piensa. En ocasiones da lugar en su mente a los pensamientos más inconvenientes. Piensa en matarse. Piensa, también, en acostarse con varias mujeres. El sabio es consciente de que mientras piense en el acto no lo ejecutará. Por eso lo considera y medita. Por eso fantasea afiebradamente con la posibilidad. Lo hace como quien se alimenta de sueños y semillas. ¿Pensar o actuar? Pensar y actuar.
L.

Días terribles I


Veo en televisión una publicidad que se inicia con preguntas fatales. ¿Te acordás cuando no había celulares y no podías estar conectado siempre con tus seres queridos? ¿Cuando no podías compartir fotos con tus amigos? ¿Cuando no podías hablar con ellos desde cualquier lugar y a toda hora? ¿Cuándo era imposible acceder a Internet desde la playa o un avión? Traté de recordar esa época desgraciada. Busqué en novelas, cartas, películas y diarios de otros tiempos pero no hallé indicios de la tragedia. ¿Cómo habrán sido esos días de horrible aislamiento? ¿Cómo pudieron los antiguos soportar la terrible conciencia de estar solos con ellos mismos y el mundo? Imagino por ejemplo un viaje en canoa y en silencio por un río en la selva amazónica. ¡Qué horror! Y quizás los viajeros eran indios salvajes. ¿Cómo habrán hecho esos hombres y mujeres desnudos, con cuerpos pintarrajeados, sin haber estudiado inglés y computación y sin poder comunicarse entre sí por vía digital? ¿Cómo sobrevivieron al mero contacto con los pájaros, el viento, los árboles y el agua? ¿Cómo pudieron vivir limitados al diálogo absurdo con sus dioses, sus miedos, sus tambores y sus pobres esperanzas? Prefiero ni pensar en ese pasado sombrío y desierto. Las tribus de hoy, por suerte, pueden estar conectadas desde cualquier lugar y a toda hora. La felicidad reina entre ellas y también entre nosotros.
L.