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lunes, 30 de enero de 2012

Infieles

Detrás o adelante de toda infidelidad amorosa hay una insatisfacción más amplia. El fastidio de origen trasciende a la pareja oficial y al deslumbramiento ante la novedad. En la escena ingresan cuestiones laterales como el trabajo, la vida cotidiana, las frustraciones vocacionales y de otro tipo, eso que le falta a todas las cosas. Por tal motivo las consideraciones morales o éticas no ayudan a la hora de juzgar a hombres y mujeres infieles. Y nadie es quién para juzgarlos. Raramente se trata de un problema sexual o afectivo. Tampoco lo central es el hecho de haber caído, como se cae a veces, en las telarañas de la costumbre. Lo que el infiel cuestiona, acaso sin saberlo ni pensarlo, es la totalidad de su existencia.
L. 

sábado, 16 de julio de 2011

Si no me entero


Le pregunto a una amiga casada cómo reaccionaría en caso de que su marido le sea infiel. Se lo pregunto sin expectativas. Sólo por curiosidad. Si no me entero, responde mi amiga, ningún problema. Pienso que eso, la respuesta, podría leerse en un sentido más amplio. No importa el acto sino su conocimiento. Si lleváramos la ignorancia elegida a otros campos, incluido el engaño amoroso, estaríamos en problemas. Si no me entero que la Otán bombardea poblaciones civiles en Libia todo bien. Si no me entero que los represores argentinos torturaron y violaron todo bien. Si nadie me dice que Buenos Aires se ha convertido en una puta ciudad, voto a Macri. Habrá que tener cuidado...y enterarse al menos de algo.
L.

martes, 18 de enero de 2011

Infidelidad necesaria


Como parte de mis lecturas actuales sobre mitos y costumbres de los pueblos primitivos (con algo hay que entretenerse) descubro que el pensamiento mágico se basa en la imitación y el contagio. Todo lo que se haga con un objeto material determinado producirá, a distancia, una consecuencia semejante. Cuando un cazador de elefantes de Laos, por ejemplo, sale de caza, previene a su mujer para que no se corte el pelo y no se unte el cuerpo durante su ausencia. Si lo hiciera el elefante cortaría el lazo, espejo del pelo femenino, y se escurriría por causa de las cremas distantes. Los cazadores de elefantes de África Oriental creen que si sus mujeres les son infieles durante la cacería, esto dará un extraordinario poder a los elefantes sobre sus perseguidores. El cazador se enojará por lo ocurrido y volverá encolerizado al lecho adúltero. Pensé que dado que los elefantes están siendo exterminados en todo el mundo, salvo en los tristes zoológicos, sería conveniente que las mujeres de los cazadores practicaran la infidelidad con más frecuencia. Se convertirían en heroicas militantes por los derechos de los animales.
L.

viernes, 7 de enero de 2011

Elogio de la traición


Es conocido el caso de Judas. Su traición a Jesús permitió que la profecía se cumpliera. Habría entonces que revisar mejor la cuestión, incluida la infidelidad en todas sus formas. Abandonar a una persona, por ejemplo, no es lo peor que se puede hacer en la vida. Tal vez el acto duela pero no tiene por qué ser una tragedia. Si uno no dejara nunca a nada ni a nadie no quedaría espacio para lo nuevo. Si se busca evolucionar es inevitable incurrir en una infidelidad a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Cada día debería contener una infidelidad esencial o una traición necesaria. Sería incluso un acto optimista y esperanzador. Algo que garantizaría la fe en el futuro. Una afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes sino incluso mejores.
L.

martes, 4 de enero de 2011

De trampa en un hotel


Me cuenta una chica del barrio que su hermana, casada y con dos hijos, pasó la tarde haciendo trampa en un hotel. ¿Pero no sentiste culpa?, le preguntó mi amiga. La hermana, muerta de risa, le respondió que no y que mañana o pasado volvería al mismo sitio. Pensé un poco la cuestión. No creo que haya que sentirse culpable. La infidelidad es tan común que ya es rutina. La culpa, además, tiene origen cristiano. Es la vieja idea medieval del pecado, la confesión y los azotes. No va por ahí la cosa. Más posible es que la aventura en cama ajena se relacione con la falta de proyectos, vida propia, intereses. Si esas cuestiones no han sido debidamente consideradas el sexo, o el amor, actúan como un salvavidas de emergencia. ¿Pero y después? ¿Cómo salvarse después?
L.

martes, 14 de septiembre de 2010

Sueños infieles


Algunas mujeres se molestan cuando sus novios, maridos o amantes sueñan de noche con otras chicas. El malestar es comprensible pero no tiene solución ni fundamentos. Más allá de la voluntad los hombres soñamos a veces con todo tipo de situaciones inconvenientes que no podemos manejar. Besamos en sueños, por ejemplo, a una compañera de trabajo con la cual jamás cambiamos ni siquiera una palabra. O peor que eso. Pero, ¿para qué entrar en detalles? ¿Puede una mujer tener celos de otra que es el vago reflejo de un espejo inconsciente, borroso, indecible, imposible y lejano?
L.

sábado, 28 de agosto de 2010

Infidelidad


La infidelidad no es un acto gratuito. No digo que esté bien o esté mal. No hablo de culpas dado que se trata de un hecho de la vida o, mejor, de un problema sin solución. Pero no es gratuito. Y no lo es aún considerando que, en ocasiones, se trata de un hecho inevitable y hasta necesario. En eso pensaba hoy luego de ver Luz silenciosa, la maravillosa película de Carlos Reygadas. El film se despliega como un lento abanico en el seno de una comunidad menonita de Chihuahua. La infidelidad, insisto, no es un acto gratuito. Y Luz silenciosa lo demuestra sin velos y hasta las últimas consecuencias.
L.

viernes, 25 de junio de 2010

Mujer infiel consulta


Una visitante anónima acaba de hacernos una consulta como si este blog se hubiese convertido en una revista para mujeres en estado crítico. El comentario figura en una entrada que ya habíamos olvidado y que se titula por qué somos infieles. La lectora parece desesperada. Soy infiel -escribe-. Me siento mal por eso. Pero no puedo hacer otra cosa. Tengo novio y salgo con mi ex. Cuando lo veo siempre volvemos. Los dos me quieren y no sé a cuál de ellos amo en realidad. Me gustaría dejar de actuar así y no sé cómo hacer. ¿Alguien se anima a darle un consejo, una idea, algo?
L.