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sábado, 16 de julio de 2011

Si no me entero


Le pregunto a una amiga casada cómo reaccionaría en caso de que su marido le sea infiel. Se lo pregunto sin expectativas. Sólo por curiosidad. Si no me entero, responde mi amiga, ningún problema. Pienso que eso, la respuesta, podría leerse en un sentido más amplio. No importa el acto sino su conocimiento. Si lleváramos la ignorancia elegida a otros campos, incluido el engaño amoroso, estaríamos en problemas. Si no me entero que la Otán bombardea poblaciones civiles en Libia todo bien. Si no me entero que los represores argentinos torturaron y violaron todo bien. Si nadie me dice que Buenos Aires se ha convertido en una puta ciudad, voto a Macri. Habrá que tener cuidado...y enterarse al menos de algo.
L.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Un difícil equilibrio


Desde que nació este blog quisimos mantener un tono intimista y alejado del ruido político. Por eso hablamos de sexo, de amor, de poesía, del mar. Por eso las fotos insinuantes y las turbulencias existenciales. ¿Pero qué hacer cuando la política golpea a la puerta? ¿Cómo hablar del mar y los besos en la boca mientras matan gente en los barrios y los poderosos dejan traslucir su odio por cualquier cosa que se parezca a pueblo, rebelión o justicia? ¿Cómo seguir adelante en una cuerda tan floja? Sabemos, como los buenos artistas de circo, que podemos caer sobre la pista en cualquier momento. Sabemos que podemos equivocarnos, que mejor no hablar de ciertas cosas, etcétera. Pero al mismo tiempo nos sentimos responsables de lo que pasa y de lo que no pasa. Ya se sabe que por más que alguien elija distanciarse de la realidad esta última se filtrará de todos modos hasta en la ropa interior de los neutrales. Pero además, ¿es posible ser neutral ya sea en política, en sexo o en lo que sea?
L.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Los negros tienen ritmo


El racismo, la xenofobia, el exclusivismo aristocrático...¿de dónde sale toda esa mierda? ¿solamente de tal o cual discíplo de Hitler o Macri? No solamente. Siempre hay gente que por h o por b se cree más que otros. Un propietario mira con lástima a un inquilino. Una mujer con tetas grandes desprecia a la de pecho liso. Un rey se burla del medigo. Los villeros, los bolivianos, los negros pertenecen todos a una raza definitivamente inferior. A lo sumo sirven como esclavos de los poderosos. Algunas chicas llegan a admitir que los negros tienen ritmo y fantasean, además, con cierta leyenda genital que circula al respecto. Tonterías. La luna existe para todos igual que las lluvias, el sexo, la muerte y las enfermedades. Ya sea que vivamos en un palacio o en la villa 31 la sangre es roja en todas partes. Y si es azul es tinta. Y si es verde, en fin, habrá que llamar al médico.
L.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El fascismo ordinario


Escenario. Buenos Aires. Feria de Chacarita a pocas cuadras del cementerio. Día de la virgen. Protagonistas. Dos vendedoras de juguetes chinos y un probable cliente. Los tres luciendo los colores de la bandera argentina en sus remeras. Yo esperaba como siempre el 127. Mientras oteaba el horizonte creyendo ver desde lejos los números salvadores escuché una conversación extraña. Lo que oí puede resumirse en lo siguiente. Peruanos, colombianos, chilenos, uruguayos y bolivianos son cucarachas. Esa fue la palabra que usó una de las mujeres. Cucarachas. Hay que ponerlos contra un paredón y acabar con ellos. También los villeros son insectos. No quieren trabajar. Hay que quemarlos a todos en una fogata patriótica. De hecho basta leer los diarios de estos días para confirmar que ya lo están haciendo. Los argentinos de bien, siguieron diciendo los nazis de Chacarita, somos finos y tenemos los huevos bien puestos. El hombre hizo un gesto de refuerzo y las mujeres aplaudieron. La charla subió de tono. Una de las vendedoras propuso que se reimplante el servicio militar. ¡Eso era educación! La otra fue al punto de una vez. Tienen que volver las botas, dijo. Con los militares esto no pasaba. Lo que no pasa, pensé al borde de la desesperación, es el 127. Me pregunté por los primeros discursos de Hitler en las cervecerías de Munich. El führer era un hombre sencillo y convincente. Sus seguidores se parecían a él y al trío de Chacarita. Todos con los huevos bien puestos. También las damas. Cuando por fin subí al colectivo, con los huevos llenos, me pregunté si la conversación escuchada será representativa del argentino medio. Me pregunté si así pensará también la mayoría silenciosa. ¿Seremos un país de fachos? En tal caso, pensé, habrá que subir a una balsa parecida al 127 y navegar con remos o sin ellos hasta dejar atrás el más mínimo rastro de argentinidad gloriosa y genital.
L.

¿Son culpables las víctimas?


Leo en el diario español El país un artículo del búlgaro Tzvetan Todorov contando su reciente viaje a Buenos Aires. Todorov fue víctima del comunismo en su juventud, se convirtió luego en un semiólogo excepcional y escribió La conquista de América/El problema del otro, uno de mis libros preferidos. Lo que dice en el artículo no es novedad para los argentinos dado que la teoría de los dos demonios cuenta con muchos cultores en este país. La idea es simple. Las víctimas del terrorismo de Estado serían equivalentes a sus victimarios, es decir, a los militares que secuestraron, torturaron y asesinaron a 30 mil personas sin que se hayan producido enfrentamientos armados de por medio. Dice Todorov que no debemos caer en una división maniquea entre buenos y malos. Dice que amigos y enemigos se parecen y que no habría Historia, así, con mayúsculas, si no comprendiéramos el extraordinario parecido que habría entre los que luchaban por la patria socialista y sus exterminadores. Dice que "probablemente", en el caso de haber triunfado, los que hoy siguen desaparecidos hubieran o hubiesen sido tan o más crueles que sus asesinos. Un blog es un espacio limitado. Nadie lee posteos demasiado largos así que voy a parar aquí. Hoy es un día feriado en la Argentina (festivo, dirían en Colombia) y no debo amargarme ni amargar a nadie.
L.

martes, 7 de diciembre de 2010

Graves delitos de wikileaks


Cada vez resulta más comprometida la situación de Julian Assange, fundador del sitio web que difundió miles de documentos secretos del Departamento de Estado norteamericano. Primero fue acusado de violar a varias mujeres. Ahora, detenido en Londres, cambió la figura penal. Se lo acusa de haber tenido sexo "sin protección" con dos ciudadanas de esa nacionalidad y de haberse negado, luego, a hacerse los exámenes de sida que contempla la ley. Se estima que mañana (o pasado) será acusado de haberse lavado las manos sin jabón, o, peor, de no haber sido feliz. Para Borges, como se sabe, éste último es el peor delito que un hombre puede cometer.
L.

¿Dónde nace la locura?


Uno de los datos más salientes de los papeles diplomáticos revelados por wikileaks es la visión que tenía la administración Bush acerca de los gobernantes latinoamericanos. De la lectura del cable 153018, por ejemplo, se desprende que el sandinista Daniel Ortega y el presidente venezolano Hugo Chávez “están locos”. El mismo diagnóstico fue aplicado por mediocres oficinistas estadounidenses al gobierno de Cristina (puta y loca) y a su difunto marido (bipolar y loco). En el caso argentino, como se sabe, el improvisado “dictamen oficial” se basó en una nota de ficción publicada hace años por la creativa revista Noticias. Alguna vez George Bush calificó a Chávez de “payaso”, y también de "desquiciado mental", siguiendo con la novedosa línea de psiquiatría salvaje instaurada con éxito en los templos de la política exterior. Nadie ha dicho que Bush (causante de la muerte reciente de por lo menos un millón de iraquíes) estuviera loco. De hecho se lo ve como un hombre equilibrado, usa lindos trajes y sonríe siempre. Es posible que Hitler tampoco fuera un demente. Todo lo que quería era un mundo sin negros, sin judíos, sin comunistas y sin gitanos. Para tan loable objetivo creó los hornos crematorios así como sus discípulos Videla y Massera idearon los vuelos de la muerte para aniquilar a los que andaban en algo.
¿Cuál es el problema? Los locos del mundo, en muy apurada conclusión, serían todos los que ponen en riesgo los sagrados intereses de Estados Unidos. Quienes los apoyen, en cualquier punto del planeta, son gente de bien y psíquicamente sana.
L.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Sin ropa interior


El tsunami wikileaks recién empieza. Al margen del uso obsceno que le dieron al tema los principales diarios argentinos y de otros países el mundo tiembla ante el nuevo fantasma global. Un total desconocido le baja la bombacha a las damas que hasta ayer parecían cultas y refinadas. Y el sucio slip a los caballeros. Cabe preguntarse qué pasaría en las buenas familias, en las parejas bien constituidas, en las amistades de hierro y en los hoteles de paso si el tusnami wikileaks se metiera, también, en los correos privados o la ropa interior de todas las personas honorables...nosotros incluídos.
L.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Una vida sin libros


Un triste día de invierno de 1980 un juez de la dictadura argentina ordenó y ejecutó la quema de un millón y medio de libros pertenecientes al Centro Editor de América Latina. Antes los militares ya habían prohibido una larga lista de títulos inconvenientes. No sólo los volúmenes filosóficos de Marx, Engels y Lenin sino también El principito, del subversivo Antoine de Saint Exupéry, y textos insinuantes y decididamente peligrosos como Para hacer el amor en los parques, de Nicolás Casullo. En el mundo la quema de libros comenzó en China unos doscientos años antes de nuestra era. El 10 de mayo de 1933 el nazismo levantó una gran fogata de libros de autores judíos como anticipo de la inminente quema de los propios autores y sus millones de lectores. ¿Se volverán a quemar libros en el futuro del mundo? No parece necesario. Los muebleros de Buenos Aires aseguran que ya nadie compra bibliotecas. Prácticamente se dejaron de fabricar. Un ciudadano estadounidense común lee menos de un libro por año. Los estudiantes aprenden, en el mejor de los casos, con fotocopias. La lectura es vista como una actividad solitaria, infructuosa y aburrida. Quizás los bárbaros del futuro no necesiten fósforos. Se nos dice que pronto gozaremos de pantallas textuales con las que será posible "interactuar" de un modo veloz y efectivo con diez mil libros a la vez. Alonso Quijano no volverá a enloquecer. Emma Bovary no va suicidarse cuando compruebe que la vida no es igual a las novelas románticas que la enfermaron. Algo se habrá perdido, sin embargo, cuando la felicidad total y absoluta se haya impuesto en el planeta. Algo que ni vale la pena nombrar.
L.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Los que mandan


Hay que distinguir bien entre los que gobiernan y los que mandan. Raramente en la Argentina coincidieron ambos grupos. Una cosa es el poder real y muy otra el formal. Ese feliz o desgraciado matrimonio tuvo lugar quizás con las dictaduras militares, bajo el menemismo y en algunos casos más. ¿Quién manda hoy en la Argentina? Para saberlo hay que darse una vuelta por las mansiones de Cariló (en Pinamar), por los barrios cerrados del Delta o Tortuguitas, por los palacios coquetos de Recoleta y Barrio Norte, por las grandes haciendas de la Pampa Húmeda, por la Corte Suprema de Injusticia, por el Parlamento de perros falderos, por los sombríos pasillos del Episcopado, por los clubes mediáticos que conducen los monopolios de desinformación masiva, esos que han llevado el ejercicio del periodismo al nivel más bajo de su historia. Hasta los genocidas debidamente procesados y condenados pasan sus días en cárceles de lujo. Tal vez tengan razón los que proponen, desde la izquierda deleuziana, comenzar a pensar sin Estado, hacer micropolítica de lo cotidiano y otras variantes de la acción pura e inmediata. Ya que no podemos cambiar el mundo cambiemos la vida, dicen con razón los colectivos de pensamiento y militancia. ¿Pero hasta qué punto podemos jugar como niños en el bosque mientras los que mandan siguen afilando con esmero sus colmillos?
L.

martes, 9 de noviembre de 2010

Massera y el periodismo serio


Desde siempre vengo escuchando que La Nación es un diario serio, opositor pero serio, derechista pero serio. Leo un largo y sinuoso editorial en ese matutino sobre la muerte de Massera. No hace falta recordar que el difunto fue responsable directo por la tortura, desaparición y muerte de cinco mil hombres, mujeres y jóvenes en la Escuela de Mecánica de la Armada. También por el robo de bebés, la violación de embarazadas, la planificación ordenada de vuelos de la muerte. El editorial fue publicado sin firma. Anónimo pero serio. Largo y aburrido pero serio. Ahí se afirma seriamente que Massera fue "un eficaz jefe naval" y que "consiguió que la Marina se acercara a una posición privilegiada". Sobre el final se dicen dos cosas más. La primera: todavía no se sabe si el almirante fue "un impostor o un iluminado". La segunda: Massera "vino a desmitificar para las generaciones jóvenes la profesión de las armas". Hasta aquí el editorial. Después de leerlo me pregunto si la seriedad será un valor importante. Me pregunto si no sería preferible un periodismo no tan serio donde las hermosas vidas destrozadas para siempre por orden del almirante sean mínimamente consideradas y reivindicadas.
L.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Elogio de la anormalidad


Gente sumamente peligrosa y detestable por varios motivos suele presentarse en público y en privado como un modelo de normalidad. Lo hace el atildado Mariano Grondona (ex vocero y defensor de la dictadura), lo hacen los viejos verdes de Radio/10, lo hacen también algunos columnistas supuestamente cultos y progresistas de diarios y revistas culturales de Buenos Aires. ¿Quiénes serían a cambio los anormales? No es difícil averiguarlo. La lista incluye a todos los que no piensan como los buenos y equilibrados. También los feos, sucios y malos. Los que sufren y lo dicen. Los que aman y lo dicen. Los que quieren vivir sabiendo aunque eso les provoque angustia. Los apasionados en todo tiempo y lugar. ¿No serán los normales quienes llevaron el mundo a su actual estado de desastre? ¿No serán los anormales quienes están llamados a salvarlo y redimirlo?
L.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Buitres en la Argentina


Luego de derramar unas cuantas lágrimas de cocodrilo en sus diarios de batalla los buitres argentinos retomaron la arremetida contra cualquier intento de cambio social, político y económico en este país. El blanco de los ataques no se limita a la presidenta sino que abarca también a los jóvenes que ganaron las calles espontáneamente en estos días, ahora acusados de "fanáticos" y "jacobinos" por Mariano Grondona, ex vocero de torturadores y desaparecedores castrenses. La mayoría silenciosa, al igual que la mano de obra desocupada, ha vuelto a la tarea. Muy probablemente ganen la pulseada y la Argentina retome el rumbo marcado por la dictadura, el menemismo y el macrismo. ¿Por qué hablar de estas cosas prosaicas en un blog intimista como Suspendelviaje? ¿Por qué hacerse cargo de sucias políticas pudiendo hablar de sexo, poesía o el sentido de la vida como lo hacemos siempre? ¿Alguien podrá responder por nosotros a esta duda profunda y existencial?
L.

Buitres en Colombia


Hace pocos días, en una remota región de Colombia limítrofe con Venezuela (Tame/Arauca), un grupo de militares violó a una nena de catorce años (Yenny /ver foto) y la asesinó junto a sus hermanos de nueve y seis años. Luego los valientes efectivos enterraron a los tres niños a unos doscientos metros del humilde sitio en que vivían. No hay dudas acerca de los responsables de la barbarie. Todos forman parte de la compañía Buitres 2, perteneciente a la brigada móvil 5 del ejército colombiano. Uno de sus integrantes, el subteniente Muñoz, admitió la violación de Yenny y otra menor, si bien "aclaró" que lo hizo "con el consentimiento de las niñas". Hechos como éste suceden todos los días en la tierra del café y el vallenato ante el silencio cómplice de la mayoría de la población de ese país, de su gobierno y del mundo entero. ¿Por qué hablar de este episodio en un blog intimista como Suspendelviaje? ¿Por qué hacerse cargo de hechos tan mínimos, lejanos y feos como éstos pudiendo hablar de sexo, poesía o el sentido de la vida como lo hacemos siempre? ¿Alguien podrá responder a esta duda profunda y existencial?
L.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Vuelve la militancia?


La palabra militancia tiene mala prensa en la Argentina. Se la suele asociar con el fanatismo y el revolucionarismo limitado a eslóganes, marchas y pomposos carteles. La reciente y sorpresiva aparición de una multitud, sobre todo juvenil, en las calles del país, obliga a rescatar la idea y la acción militante de los viejos museos. No porque se trate de algo totalmente novedoso. Chicos y chicas, hombres y mujeres, vienen actuando desde hace años en colegios y universidades, en fábricas, en movimientos solidarios, en todo tipo de eventos e iniciativas pujantes. Pero ahora, quizás ahora, se está abriendo la posibilidad de que mucha gente nueva se involucre en la recuperación de la memoria, en la construcción micropolítica del país y el mundo, en cambiar la vida a través de pequeños pero rotundos movimientos. ¿Vuelve la militancia? Sí. Por qué no. Sólo se trata de saber qué senderos resultarán mejores para llegar a la cascada.
L.

sábado, 30 de octubre de 2010

Los leñadores


Hasta hace tres o cuatro días los leñadores argentinos estuvieron talando árbol tras árbol. Lo hacían con furia desde sus diarios, sus canales, sus jueces, sus campos y sus podridos poderes de siempre. Ahora, sorprendentemente, los lobos de Caperucita se tornaron dulces y comprensivas ovejas. Hablan incluso muy bien del bosque y anuncian, mientras secretamente afilan sus hachas nunca del todo guardadas, la llegada de un nuevo tiempo político. Los leñadores han sido los eternos y verdaderos monarcas de este país trágico. Y como tales se comportan. Hay algo, sin embargo, que ninguno de ellos ha observado con suficiente atención. Aún con troncos débiles, caídos o a punto de caer, el bosque se ha llenado de duendes inesperados. Los leñadores tendrán que cuidarse. El viento del pueblo, una palabra olvidada, ha empezado a soplar entre las hojas.
L.

viernes, 29 de octubre de 2010

La historia ataca por sorpresa


La historia, como el amor, ataca por sorpresa. Observadores y protagonistas quedan boquiabiertos. De pronto ocurre algo que, como un viejo y escondido topo, sorprende a todos en el lugar más inesperado. A partir de ahora será mejor pensar menos y cerrar los libros por un tiempo. A partir de ahora habrá que abrir los ojos a la realidad y, como en el amor, dejarse atravesar por ella.
L.

jueves, 28 de octubre de 2010

La mayoría silenciosa


En la Argentina, quizás también en el mundo, existe una mayoría silenciosa y activa. Sus integrantes votan a Menem, apoyan a los militares, sueñan despiertos con cajeros automáticos. Ocurre en la Argentina. Quizás también en el mundo. La mayoría silenciosa conspira en secreto, alimenta una violencia subterránea, ataca a este blog o a quienes lo hacemos, imagina un mundo parecido a los restoranes de Puerto Madero. No quieren negros, bolivianos, peruanos, obreros, angustiados. La mayoría silenciosa está compuesta por gente de bien. Noticias como la muerte de un millón de iraquies luego de la invasión estadounidense no les mueve un pelo. Al fin de cuentas eran gente rara que se vestía raro y hablaba raro. Cuando se enteran de que en este país fueron torturadas y asesinadas jóvenes embarazadas consideran que lo tenían merecido por haberse metido en algo. La mayoría silenciosa suele imponerse en todas partes y por cualquier vía. El futuro les pertenece. Las minorías, en cambio, están condenadas al fracaso. Pero, a diferencia de la mayoría silenciosa, no tienen miedo a ser felices.
L.

Néstor Kirchner


Para todos tiene la muerte una mirada. Y la muerte de un hombre admite infinitas miradas. Este blog suele eludir las cuestiones políticas en general y en particular. Lo real se vuelve difícil, cuando no imposible de ser pensado en profundidad. Sólo diremos lo siguiente. El líder político que ahora es velado en la Casa Rosada encarnó a su modo y con sus limitaciones el ansia de cambio que sigue pujando en una parte significativa de la sociedad. En ese afán defendió los derechos humanos en el país del por algo será, adoptó medidas sociales irrefutables, jugó un papel relevante en la integración regional, ordenó quitar el cuadro de Videla y otros dictadores del Colegio Militar, impuso retenciones a ganancias empresarias, adoptó medidas positivas y enérgicas que luego continuó Cristina (casi maniatada en su intento de democratizar los medios de comunicación, con un parlamento y una corte igualmente hostil) al hacerse cargo de la presidencia. No estamos del lado de quienes ayer descorcharon botellas de champaña en los barrios coquetos de Buenos Aires. Rechazamos a los traidores y a los buitres mediáticos que a estas horas preparan, con probabilidades de éxito, el asalto final. La postura delineada no nos lleva a considerar que Néstor Kirchner haya sido un Che Guevara, un San Martín, un líder maravilloso e impoluto como parecen alucinar ciertos sectores de centroizquierda afines al maquillaje embellecedor de sus ideales de juventud. No olvidamos la nunca aclarada alianza del gobierno con la burocracia sindical. No olvidamos a Mariano Ferreyera si bien todo parece indicar que el crimen no quedará impune como tantos en gobiernos pasados. Tampoco ignoramos la pendiente necesidad de que se adopten medidas tendientes a lograr una verdadera inclusión social de los sectores más desprotegidos. Lo dicho no omite la responsabilidad de la gente misma, y ya no del gobierno, a la hora de luchar hasta el fin por la gestación de un país más justo.
Andrea y Luis

martes, 26 de octubre de 2010

Desaparecidos en mi colegio


Hice la secundaria en el Nacional Vicente López. Hasta ahí fui, anoche, para participar de una jornada por la memoria organizada por familiares y amigos de doce estudiantes de esa escuela secuestrados y desaparecidos bajo la dictadura militar. Digo doce y no once porque ayer trascendió el nombre inesperado de Valeria Beláustegui, compañera de quinto año, ahora sumada a la lista. Con Valeria discutíamos todo el tiempo. Pero compartíamos el deseo de cambiar el mundo por vía revolucionaria. El acto se hizo en el mismo patio donde transcurrían los recreos mientras yo permanecía solo, en el aula, dibujando caras en el pizarrón. Anoche casi todo el alumnado siguió la rutina escolar como si nada. Es una pena. Hubieran aprendido más yendo al patio y no quedándose en las aulas dibujando caras en un cuaderno. ¿Hace falta recordar que la tragedia y la gesta de los setenta no ha desaparecido con los desaparecidos? Pude ver en un video una hermosa foto de Leonora, una especie de maga de Rayuela que alcancé a tratar y querer en esos años. La secuestraron junto a su hermana María y nunca más se supo. De regreso a la Capital no encontré lugar en bares y restoranes. Todos estaban llenos con la gente mirando, como hipnotizada o drogada, las emocionantes alternativas de Bailando por un sueño en canal 13.
L.