jueves, 4 de noviembre de 2010

Lenna


Vuelvo a la menuda figura de Lenna derivando por el bosque. La veo en un monte cubierto de plumas que al quebrarse exudan leche densa y pegajosa. Lenna soltándose el pelo para volver a sujetarlo. El aire inquieto acecha en la intemperie. Sus piernas blancas. La corteza llena de mensajes. Un alambre golpea el mástil. Troncos recién talados al pie del santuario y la callada amenaza del sol en el abismo. Los jinetes continúan en máxima tensión. Ella alcanza una rama larga, la libera de espinas y se dirige hacia un claro junto al río turbulento. Un vendaval de flores la protege del mundo. La caminata se desvía en un soplo de niebla. Tal vez haya una cima, un sendero de tablas partidas por los carros, el inútil aullido de un perro. Bajar al pozo y jugar con nieve o ceniza. Descubrir panales antiguos en los huecos, una forma de oso agitada en la espesura, el beso negado. Toco la fruta con la lengua y se deshace lentamente. No voy a llorar por un amor acabado, dice Lenna en la partida.
Y yo la veo alejarse de todas las orillas.
L.

Buitres en la Argentina


Luego de derramar unas cuantas lágrimas de cocodrilo en sus diarios de batalla los buitres argentinos retomaron la arremetida contra cualquier intento de cambio social, político y económico en este país. El blanco de los ataques no se limita a la presidenta sino que abarca también a los jóvenes que ganaron las calles espontáneamente en estos días, ahora acusados de "fanáticos" y "jacobinos" por Mariano Grondona, ex vocero de torturadores y desaparecedores castrenses. La mayoría silenciosa, al igual que la mano de obra desocupada, ha vuelto a la tarea. Muy probablemente ganen la pulseada y la Argentina retome el rumbo marcado por la dictadura, el menemismo y el macrismo. ¿Por qué hablar de estas cosas prosaicas en un blog intimista como Suspendelviaje? ¿Por qué hacerse cargo de sucias políticas pudiendo hablar de sexo, poesía o el sentido de la vida como lo hacemos siempre? ¿Alguien podrá responder por nosotros a esta duda profunda y existencial?
L.

Buitres en Colombia


Hace pocos días, en una remota región de Colombia limítrofe con Venezuela (Tame/Arauca), un grupo de militares violó a una nena de catorce años (Yenny /ver foto) y la asesinó junto a sus hermanos de nueve y seis años. Luego los valientes efectivos enterraron a los tres niños a unos doscientos metros del humilde sitio en que vivían. No hay dudas acerca de los responsables de la barbarie. Todos forman parte de la compañía Buitres 2, perteneciente a la brigada móvil 5 del ejército colombiano. Uno de sus integrantes, el subteniente Muñoz, admitió la violación de Yenny y otra menor, si bien "aclaró" que lo hizo "con el consentimiento de las niñas". Hechos como éste suceden todos los días en la tierra del café y el vallenato ante el silencio cómplice de la mayoría de la población de ese país, de su gobierno y del mundo entero. ¿Por qué hablar de este episodio en un blog intimista como Suspendelviaje? ¿Por qué hacerse cargo de hechos tan mínimos, lejanos y feos como éstos pudiendo hablar de sexo, poesía o el sentido de la vida como lo hacemos siempre? ¿Alguien podrá responder a esta duda profunda y existencial?
L.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Autoayuda y literatura


La diferencia principal entre la prosa de autoayuda y la literatura es que esta última, a diferencia de la primera, no sirve para nada. La otra tampoco por más que se presente como algo práctico, útil y necesario. La autoayuda da indicaciones fáciles de entender aunque no tan fáciles de aplicar. Enseña a hacer el amor con una misma persona toda la vida, sugiere de quién podemos hacernos amigos y de quién no, dictamina sobre la dieta mejor compuesta. Libros como Catedral, La vida breve o Pedro Páramo, en cambio, fracasan ya en la primera página. No sirven ni para coger ni para bailar ni para comer. No pretenden nada más allá de sí mismos. Son por completo inútiles. ¿Pero de qué sirven el amor, la lluvia, la orilla de un mar o la tristeza? La literatura no ayuda a responder esa pregunta. Pero nos acompaña en el simple acto de formularla. Y nos alivia al susurrar muy suavemente que un buen libro, como una canoa inesperada y loca, podrá salvarnos del desastre en el último minuto.
L.

Pornografía y erotismo


Si pornografía es la verdad al desnudo (lo brutal) y erotismo la mentira edulcorada y decorada (lo fino) resulta mil veces preferible la pornografía. Pero no son así las cosas. La pornografía observable en videos, revistas, Internet o programas de Tinelli es santurrona, vulgar e intrascendente por donde se la vea. Un primer plano de culos, tetas y genitales no conmueve, ya, a nadie. Tampoco implica riesgo estético alguno. El abordaje a fondo de la vida sexual, algo de primer orden para todos, va por otro lado. La verdadera trasgresión no se limita a exhibir. Mostrar la pura anatomía hasta el máximo detalle no cambia el alma de nadie. No erotiza a nadie. Lo que verdaderamente nos excita es la entrega física y espiritual, la metáfora que ilumina, la humedad que también es rocío, lluvia, horno encendido para calentar los mares y los sueños.
L.

¿Vuelve la militancia?


La palabra militancia tiene mala prensa en la Argentina. Se la suele asociar con el fanatismo y el revolucionarismo limitado a eslóganes, marchas y pomposos carteles. La reciente y sorpresiva aparición de una multitud, sobre todo juvenil, en las calles del país, obliga a rescatar la idea y la acción militante de los viejos museos. No porque se trate de algo totalmente novedoso. Chicos y chicas, hombres y mujeres, vienen actuando desde hace años en colegios y universidades, en fábricas, en movimientos solidarios, en todo tipo de eventos e iniciativas pujantes. Pero ahora, quizás ahora, se está abriendo la posibilidad de que mucha gente nueva se involucre en la recuperación de la memoria, en la construcción micropolítica del país y el mundo, en cambiar la vida a través de pequeños pero rotundos movimientos. ¿Vuelve la militancia? Sí. Por qué no. Sólo se trata de saber qué senderos resultarán mejores para llegar a la cascada.
L.

Trabajos de amor perdidos


Supe la historia de una mujer rechazada por su novio que, para recuperarlo, encargó a un editor la publicación artesanal de unos poemas que luego envió autografiados al hombre de sus sueños. En el momento de la ofrenda el ex se conmovió y regresó. Pero a las pocas semanas volvió a alejarse definitivamente. También yo abandoné y fui abandonado. También hice cosas ridículas como armar fogatas con ropas, fotos y recuerdos. O hacer envíos delirantes por correo desprendiéndome de libros y objetos muy valiosos para mí. Perder una pareja que uno creía definitiva (eterna) es algo siempre doloroso. Las víctimas hacen, hacemos, cosas absurdas. Nos arrodillamos, caemos en la humillación, lloramos como chicos por gente de esta tierra que elevamos a la condición divina. Nadie justifica semejante nivel de vaciamiento. Tarde o temprano, sin embargo, entendemos que el esfuerzo ha sido inútil. Fueron trabajos de amor perdidos. ¿Habremos aprendido la lección?
L.