martes, 6 de agosto de 2013

Gente del lugar


Nada peor que participar de reuniones sociales no deseadas. Obligación de tener que hablar de temas que no interesan, sonreír sin ganas, festejar un chiste malo, decir qué rica la comida, qué bien te veo. El mundo es un teatro inmenso donde los protagonistas no paran de reír. ¿Cuál es el límite de la divina actuación? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a mentirnos y mentir? El uso continuo de máscaras puede ser demasiado oneroso. La gente de por aquí, dice Sam Shepard, se ha convertido en la gente que finge ser.
L.

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