
Cuando no se recuerda algo especialmente doloroso (una muerte, un abandono, una derrota), cuando se lo ignora, la tendencia natural es volver a repetir la escena muchas veces. Esta regla psicoanalítica fundamental explica diversos comportamientos habituales y patológicos en nosotros. Alimentamos vínculos enfermizos, permitimos alegremente los ataques del entorno, nos entregamos a un goce inmediato (sexual, alcohólico, fumado, televisivo) que a la larga se tornará en desgracia. ¿Cómo salir del atascamiento? No hay otro camino que el recuerdo, elaborar a fondo ese pasado, simbolizarlo y llevarlo al terreno del discurso. Es cierto que algunas palabras matan o casi. Pero muchas otras, las que nacen como flores inesperadas entre las piedras, pueden liberarnos para siempre.
L.





