sábado, 10 de octubre de 2009

Toda desnudez será castigada


Los que se aman en secreto y los que orinan los canteros deben cuidarse del gran ojo. Un ejército de voyeurs ha sido movilizado para oir, filmar, fotografiar y registrar la intimidad global. Cámaras ocultas en hoteles de paso no olvidan un solo detalle. Las oscilaciones de los cuerpos, la lluvia de la ducha metiéndose justo ahí, los raros bocetos que ilustran sábanas y colchones. Gracias al periodismo insaciable -y a las vecinas que espían por la mirilla- la vida privada se ha convertido en un maravilloso espectáculo. Ahora sabemos todo sobre todos. Y casi nada sobre nosotros mismos.

6 comentarios:

  1. La intimidad como espectáculo es el signo de la época. Felicitaciones por el blog.
    Mika

    ResponderEliminar
  2. Por suerte hay buenas almas como las de Andrea y Luis que nos dan este rinconcito para escapar del periodismo insaciable y las vecinas espías haciéndole un lugar al arte donde sea que se encuentre.
    Graciela B

    ResponderEliminar
  3. Ahora sabemos todo sobre todos. Y casi nada sobre nosotros mismos.
    Ahí está la clave del capitalismo...

    Beso pareja liberadora!

    ResponderEliminar
  4. Muy weberiano. Como "una jaula de hierro".
    Excelente.

    ResponderEliminar
  5. Es verdad Luis, cuánta indignación me dio ese programa de Rolando Graña en el que mostraba gente de la calle masturbándose, orinando, drogándose o teniendo sexo. Quise tirar el televisor por la ventana! Pero en casa hay uno solo y me costó mucho pagarlo.
    Qué falta de recursos periodísticos y como desprecian al televidente. Construyen una realidad fragmentada y la repiten hasta el hartazgo. Creemos que sabemos lo que sucede por que lo vemos en el noticiero pero no es cierto.
    Hace unos días, veo caer las certezas y no sé realmente como soy. Acostumbrada a ocultar mis sentimientos, talvez por miedo, quedaron ocultos allá en el fondo, guardados bajo mil llaves.
    E

    ResponderEliminar
  6. Suele repetirse mucho y con razón la idea de que la noticia -lo que vemos en los noticieros o en los programas de Graña o similares- es una construcción. Quizás lo que debamos hacer es, ya que todo es construcción, elegir otras ficciones, otras construcciones. No sabés cómo sos, Eugenia, porque nadie es esto o aquello. Quizás seamos, como decían los chinos de la antiguedad, el esto y el aquello. Y -agregaría yo- lo que aún no nació y empuja por llegar a ser.
    L.

    ResponderEliminar