jueves, 15 de octubre de 2009

Una sopa japonesa


Ya no sé ni cómo se llaman. La clase es un caos. La chica del fondo dispara con balas de fogueo. Ahorra líneas pero no municiones. Dice que a nadie le importa de qué está hecha una sopa japonesa. Yo resisto. Les pido a todos que observen los detalles. Que sientan la vida. Les digo que estamos enfermos de generalizaciones. Que solo la excepción va a curarnos de la ley. Pero no. Ellos están en plena carrera. Grito a sus marcas. Y también me pongo en posición de ataque. Doy la orden de entrar a un bosque cuya salida tampoco yo conozco. Tomo lista. Algunos sueñan con el título enmarcado. El tiempo es veloz. Es implacable. Nadie quiere perderlo en sopas japonesas. Les pido que abran bien los ojos. Es mejor saber, insisto. Ahora o nunca. Pero la clase no escucha. Ya no sé ni cómo se llaman. Es demasiado tarde. Todos se han ido. Miro los bancos deshabitados y mis labios se mueven por última vez. Sorpresa. Alguien abre la puerta. Pronuncia mi nombre y se sienta a esperar. Tengo paciencia, advierte. Lo dice en voz baja pero convincente.
L.

La foto corresponde a un aula vacía del Nacional Buenos Aires.

8 comentarios:

  1. Es un texto rabioso, Luis. Como desesperado. Me dejó pensando.
    Mika

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  2. Recuerdo algunas líneas del poema de Kipling "If". Si tu puedes mantener tu cordura cuando todos a tu alrededor la pierden...si tu puedes confiar en ti mismo cuando todos duden de ti... si tu puedes esperar y no cansarte con la espera... El poema es largo y sintetiza muchas situaciones de desazón que son el alimento de nuestra resistencia. Sentir la vida es sentirla en el silencio y el bullicio. Es fantástico poder resistir para estar abierto a reconocer a aquél que busca un guía para internarse en el bosque.
    Graciela B

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  3. Este título es mejor. Capta la esencia del problema.

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  4. Me gustó mucho el texto. Lo divertido es meterse en el bosque y observar sus detalles. Después se verá cómo salir.

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  5. No creas Luis q la clase no escucha. Algunos estamos atentos aún sin estar de acuerdo con todo lo que decís.
    C.

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  6. Me parece que los profesores a veces también tienen que saber escuchar a los alumnos y ver qué le pueden dejar ellos a uno. No es solo imponer un método sino ir aprendiendo todos juntos porque estoy segura que a todos nos faltan cosas por aprender.
    Julieta Cravero

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  7. Los profesores deberían, los alumnos deberían, nuestros amigos deberían... ¿No habrá llegado la hora de dejar de esperar que los demás hagan y deshagan lo que es y será nuestra única responsabilidad?
    L.

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