martes, 22 de mayo de 2012

Amor y pasión

Foucault opone la idea de amor a la de pasión. Lo hace no en un plano filosófico sino inmediato. Vital. La distinción no pasa por la constancia o la inconstancia sino por dos tipos de intensidades contrarias. Se supone que el amor es algo más firme y duradero que se expande como una esponja en el agua del tiempo. Algo así. La pasión, en cambio, disuelve a sus víctimas en algo situado acaso más allá de lo humano. Vivir en estado de pasión es algo ligado al abismo, al abandono de sí, a la desesperación. El amor tolera negociaciones y caídas circunstanciales. El amor se da permiso incluso para la rutina. La pasión es intolerante con la "bajeza" cotidiana y mucho se parece al absoluto. Los acuerdos, aún los más leves, no forman parte de su ley. No resplandor -dice el poeta-. Los pactos no te incluyen.
L. 

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