martes, 29 de mayo de 2012

La acción



En el último mes venía postergando mis sesiones de yoga por razones difíciles de explicar. Fui esta noche, finalmente, y le dije al maestro que me resisto al dolor, a la exigencia, a las posturas difíciles. Que pienso en eso y encuentro razones para faltar a clase. Gabriel, el instructor, me sugirió que negocie menos con el pensamiento. El pensamiento, dijo, tiene siempre argumentos mejores que los nuestros. Y termina ganando la supuesta comodidad de no hacer nada y evitar cualquier cosa que requiera un mínimo esfuerzo. Pero solamente del esfuerzo nacen la vida y el encanto. Las cosas deben hacerse y punto. Pensarlas demasiado lleva a anularlas. El deseo no requiere explicaciones sino, simplemente, acciones. Conclusión del día y de la noche. No negociar con el pensamiento. Acciones puras.
L.

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