viernes, 7 de septiembre de 2012

Mujeres

Pensaba en los personajes femeninos de las novelas de Onetti. Revisaba su clásica distincion entre adolescente pura, mujer en degradación y puta. La atracción onettiana por la adolescencia femenina poco tiene que ver con la noción rudimentaria del viejo verde. Para el autor uruguayo la atracción por las jóvenes se conecta con una visión vital y purificada de la adolescencia aún no corrompida. El paso a la madurez, en cambio, resulta en Onetti casi una desgracia. La mujer madura es o sería despreciable. Su lugar se relaciona más que nada con la maternidad y el matrimonio burgués. La puta, finalmente, es en la narrativa onettiana una mezcla de mujer independiente y capaz de despertar piedad. En la fila figura también la loca, es decir, una mujer de familia que además es rara y nunca estuvo con un hombre. Es el caso de Angélica Inés en El astillero. Esta última compone, además, una desmesura física. Onetti la describe como "alta, pechuda, con grandes nalgas". Habría una última categoría y es la mujer de otro, por lo general distante y neutra aunque sin perder algún grado de seducción. Hay en Onetti una metafísica de lo femenino que engloba a las mujeres en función de su edad biológica o de su posesión, o no, de un atributo considerado casi mágico por el escritor: la virginidad.
L.

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