jueves, 26 de mayo de 2011

Demasiada realidad


El perro limitado a su condición de perro. La memoria esclavizada por la experiencia directa. La vida entera convertida en un desfile de malditos detalles, cosas menores, tonterías, materia bruta, nada. Y todo así. Y así todo. La riqueza de una sensación, por mínima que sea, recortada en un sinfín de frases hechas, convenciones de estilo, vulgaridades previsibles y cómodas. Ninguna imaginación prohibida, ningún sueño, ningún paso más allá de lo marcado por los dueños del sentido. El perro limitado a su condición de perro. La memoria maquillada por expertos. El cuerpo despojado de ironías y encanto. Demasiada realidad para una vida tan breve.
L.

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