jueves, 29 de marzo de 2012

Condones




Salí a recorrer el pueblo en bicicleta. En Bogotá nunca lo hago. Acá puedo hacerlo con toda tranquilidad. Observé a los costados unos lotes con cultivos de algodón y soya. Subí unas pendientes cortas y bajé. Siempre se baja y se vuelve. Llegué a un callejón sin salida. Un callejón rural...si es que tal cosa existe. Entre los árboles se escondía un motel. Así se les dice en Colombia a los hoteles por hora. En el suelo se veían sobres abiertos de condones. Luego un hombre se me acercó. ¿Estás perdida? No le respondí. Regresé. Aceleré el paso. La la brisa fue viento y ventarrón. Árboles, callejones, frustraciones.
A.

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