sábado, 29 de diciembre de 2012

El olvido recuerda


Los saurios gigantes se extinguieron dando lugar a los mamíferos. Pero aún vive entre nosotros el cocodrilo, digno representante de una raza misteriosa. Es cierto que en el medio se perdieron algunos eslabones y eso genera dudas sobre el sentido final de la evolución. No pasa ni pasó lo mismo en el terreno psíquico donde la conservación de lo primitivo es tan evidente que no requiere demostración alguna. El olvido recuerda una y otra vez mal que le pese a los defensores a ultranza de vivir el presente, el aquí y ahora, etcétera. Ningún olvido aniquila por completo los laberintos de la memoria. Al contrario. Todo se conserva de alguna manera y puede volver a surgir en determinadas situaciones. Algo similar ocurre con los restos de imperios remotos. La moderna y caótica ciudad de Roma, por ejemplo, está literalmente atravesada por las ruinas de la Roma antigua. Algo similar ocurre con nuestros recuerdos que, aún perdidos o reprimidos, aparecen en el momento menos pensado y, como el viejo topo de la historia imaginado por Marx, asoman desde el fondo más oscuro de la Tierra y se imponen con fuerza inusitada más allá de nuestra voluntad. En conclusión. El olvido recuerda. 
L. 

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