miércoles, 23 de julio de 2014

La dama del perrito

Chéjov es un escritor del siglo XIX, quiero decir, no es moderno, su nombre ya casi no es mencionado, no conoció a Harry Potter, no vio el último mundial, en fin, un anticuado completo que además está muerto. Su vida acabó en el cuarto de un hotel austríaco en 1904 y listo el pollo. Nada más que decir. O una sola cosa. Fue un tremendo escritor. Su cuento La dama del perrito, que acabo de releer con vistas a un taller de escritura, es algo sencillamente extraordinario. No tiene trama, no tiene comienzo, no tiene final, no tiene, lo que se dice, gancho alguno. Es una especie de aguada, una pintura con figuras desvaídas, una historia de amor que termina justo cuando acaba de comenzar. Hay dos personas casadas (no entre ellas), hay un perrito, una sandía, hay un amor que brota como las flores en una zona muy poco conveniente. Y sin embargo Chéjov ha logrado una prosa vibrante con perro y dama. Y sin embargo y a pesar de.
L.

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