martes, 26 de abril de 2011

Caídos del blog


Recuerdo nombres al azar. Eugenia, Max, Miguel, Jezabel, Mariano, Andrea, Mauro, Magalí. Pero son muchos más. Alguna vez entraron a este blog y se volvieron adictos. Casi enfermos. De pronto, por razones diversas, lo abandonaron. Suspendieron el viaje y se fueron para no volver. Supongo que algunos se ofendieron porque tienen sus propios blogs y nosotros raramente comentamos algo en esos espacios. No es desprecio sino falta de tiempo. Otros se enojaron gravemente por algo que leyeron y volaron, como las novias, dando un portazo. Hay un grupo, finalmente, que se desilusionó. Este resulta el más interesante. Toda decepción confirma que alguna vez hubo ilusión. Y si hubo ilusión hubo sueños, expectativas, deseo, temblor, espera ansiosa del próximo posteo. Ocurre como en una cita a ciegas. O como en cualquier encuentro romántico. Pero el posteo finalmente llega y, qué pena, no cumple con lo esperado. Es vulgar. O está mal escrito. O dice cosas inconvenientes. Entonces los enamorados del blog salen a buscar nuevos caminos para poder volver a emocionarse con algo, imaginar una vida distinta, llegar a un lugar con la esperanza de quedarse viviendo ahí, felices o casi, por siempre jamás. Tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
L.

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