jueves, 7 de abril de 2011

Explico algunas cosas


Cuando leo algunos comentarios acerca de cosas que escribo en este blog no sé qué pensar. Es cierto que a todo bloguero (o blogger, no sé bien cómo se dice) le gusta que haya ecos al pie de sus apuestas. Pero no sé qué pensar. Si escribo un relato donde imagino a un hombre encerrado en una oficina subterránea resulta que ese hombre soy yo (Emma Bovary soy yo, se burlaba Flaubert); sucede que estoy remal o deprimido o triste. Una lectora llegó a mandar una carta a mi casa (no sé de dónde sacó la dirección) pensando que me quería colgar de la rama de un árbol o algo parecido. Otros me dan consejos de autoayuda, me dicen que la vida es hermosa y que al parecer no me doy cuenta. No sé qué pensar. ¿Tan difícil es entender el mundo de la ficción? Explico algunas cosas. Soy escritor. Malo, bueno o regular pero escritor al fin. Imagino situaciones, escenas, peces disparados al espacio y creo fervorosamente en la ficción. Los que no escriben no saben que la imaginación es posible. Creen que hay una sola vida y que blogs como éste intentan reflejarla como si fueran espejos fieles. Suponen que este disparatado espacio es un facebook encubierto o el espectáculo cierto de mi desnuda intimidad. A esos realistas extremos quiero decirles que estoy bien, se diría que muy bien, que no tengo planes de suicidio (no para esta semana al menos), que estoy enamorado de una colombiana luminosa y joven, además, que tengo el privilegio de trabajar en lo que me gusta, que leo, escucho música y sueño con el mar. También quiero decirles que es bueno entregarse a las palabras sin interpretar todo el tiempo su improbable sentido autobiográfico. Ni siquiera sé quién diablos escribe estas frases que terminan, por suerte y por si acaso, aquí.
L.  

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