miércoles, 11 de abril de 2012

Demasiados recuerdos

Funes el memorioso, inolvidable personaje borgeano, carecía, justamente, de olvido. Nada se le escapaba. Su mente conservaba toda la experiencia sensorial del pasado, la dulzura de una boca húmeda, la redondeada comba de un muslo, las cambiantes formaciones de las nubes, una voz infantil. Tantos recuerdos le impedían formarse ideas generales sobre el mundo y, por tanto, paradójicamente para una criatura de tanta pureza y erudición, se le hacía imposible pensar. Demasiados recuerdos son tan nocivos como los grandes olvidos. Dicho de un modo más directo. Hay que olvidarse de algo, al menos algo, si se quiere recordar lo principal.
L.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario