viernes, 17 de enero de 2014

Paula no sabe

Paula no sabe dónde está parada. Lo dice así. No sé dónde estoy parada. Le pregunto por qué. Me responde que le gustan muchas cosas al mismo tiempo, no sé, dice, bailar salsa, tener hijos, estudiar canto, sacar fotos, escribir, viajar a Chile, dibujar gatos en un papel. No sé, vuelve a decir. Paula no puede concentrarse. Piensa que una persona a la que le gusta todo no le gusta nada. Supone que debe dejar de perder el tiempo y profundizar en una sola cosa. No sé dónde estoy parada, insiste. Y yo, por decir algo, mientras pinto mal una pared del baño, le digo que ese no estar aferrada es una buena base para empezar. Se lo digo con ese tono de maestro zen que me caracteriza y que Paula detesta con razón. ¿Para empezar qué?, contraataca mientras vuelve a peinarse por cuarta o quinta vez. Y no sé qué responder. Y es entonces cuando ella se pone a dibujar un gato en un papel. Primero la cara. Después los bigotes. Finalmente la cola. Y a mí se me chorrea la pintura en el baño.Y Paula se cambia de ropa frente al espejo del living. Y nos reímos sin saber por qué.
L.

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