jueves, 29 de septiembre de 2011

Futuro del mundo


No hace falta ser apocalípticos o ampararse en la supuesta profecía de los mayas para considerar el fin del mundo como posibilidad. La barbarie es algo ya familiar en casi todos los países. Incluye hambre innecesario en muchas regiones (se producen alimentos para doce mil millones de personas en un mundo habitado por siete mil), las ciudades pobladas de autos se vuelven inhabitables incluso para los automovilistas, la violencia brutal es ejercida en todas partes como un hábito virtuoso, la solución final del nazismo sigue aplicándose en varios países ante la mirada impávida de la opinión pública. Y qué decir de la crisis ecológica. Se ha puesto en marcha una destrucción gigantesca de plantas, suelos y animales, es decir, de todo eso que hizo posible la vida sobre la tierra durante millones de años. Dice Bataille que al hombre le toca elegir ahora qué destino piensa darle al derroche y a la destrucción. Si festivo o bélico, si pacífico y violento, si gozoso o terrible. No queda mucho tiempo para pensar.
L.

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