jueves, 14 de junio de 2012

Escribo porque no entiendo

Escribir la vida es reescribirla. Reescribir la vida es también leer y releer lo ocurrido de distintos modos. ¿Hasta dar con la fuente original? No existe semejante cosa. Muchas veces el original es la copia, la invención, la palabra que está encriptada en el cuerpo y es quitada, como una espina, a modo de liberación y renacimiento. No debería confundirse lo dicho con el show de la intimidad desatado por las redes sociales y el mundo digital en general. Hablo, como, copulo, me divierto, etcétera. Eso no le importa a nadie. Pero algo hay en las palabras que se relaciona con el cuerpo...si es que hay cuerpo. Hasta el inconsciente, hasta los sueños, hasta los gestos que hacemos con las manos, están impregnados de palabras no siempre explícitas. El resultado depende en parte del orden que le demos al lenguaje. Toda sintaxis encierra una visión del mundo. Si no se entiende, por favor, me avisan. Tampoco yo entiendo ésto. Por eso escribo. Porque no entiendo. Lo digo una vez más. Escribo porque no entiendo.
L. 

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