miércoles, 27 de junio de 2012

No hay nada escrito

Quizás haya una única razón para escribir. Una sola. Y esa razón se origina en una verdad imbatible. Los acontecimientos, los cuerpos, los objetos... no hablan. Son mudos. Tampoco están escritos en ninguna parte. No hay día de ayer si no lo cuento. No hay primer amor si no lo escribo. No habría fútbol, tampoco, sin, por lo menos, un relator. ¿Qué sería de todo eso sin lenguaje? Un masacote indescifrable. Nada. En resumen. Si queremos entender algo de lo que pasa por adentro y afuera de nosotros debemos ponerle palabras. Es cierto que a veces las palabras cansan y son inmanejables. Pero aún así hacen falta. Kafka, que todo lo sabía, aclaró el tema de una vez y para siempre con una frase que dice en alguna parte de su obra inconclusa. La escritura es más pobre pero más clara que la vida.
L. 

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