jueves, 21 de junio de 2012

Un recuerdo inesperado

Yo era estudiante secundario y estaba de campamento en Mendoza cuando fui invitado a participar en trabajos voluntarios en el Chile de Salvador Allende. Acepté y a los dos días estaba colaborando en la construcción de un parque infantil situado en un barrio humilde de Santiago de Chile. En el país vecino se vivía entonces un clima de amor casi generalizado. Había esperanzas. No sólo había cambiado un presidente. Se estaba construyendo un nuevo país donde el bien común y la justicia dominaban por encima de todo. Por primera vez en la historia de Chile un gobierno popular era elegido en elecciones democráticas y parecía destinado a dignificar la vida. Todo eso terminó trágicamente, como se sabe, en setiembre de 1973. Pero la lucha del pueblo no acabó. Y ahí la tenemos ahora a la divina Camila Vallejo encabezando la rebelión estudiantil por la gratuidad de la enseñanza en un país gobernado por un pinochetista elegante y cínico. No sé por qué recuerdo esto ahora. No soy chileno, no sé bailar cueca, es cierto que mi poeta preferido nació en el sur de ese país y se llama Jorge Teillier. Pensándolo bien, y evitando las comparaciones odiosas de la historia y de la histeria, creo saber por qué asomó en mí este recuerdo inesperado. El golpe criminal contra Salvador Allende y su Unidad Popular comenzó, casuales casualidades, con un paro nacional de camioneros.
L.

No hay comentarios:

Publicar un comentario