miércoles, 25 de junio de 2014

Pensamiento positivo

Una de las falacias más grandiosas que se ha instalado en la sociedad contemporánea es la idea del pensamiento positivo. Nadie sabe bien de qué se trata. La noción carece de todo fundamento médico, homeopático, filosófico, higiénico o espiritual. Pero todos la repiten como un mantra una y otra vez. Pensamiento positivo, ponerle ganas a la vida, ver en todas partes solo y solamente la parte linda y divertida, adoptar una actitud siempre optimista, rozando la estupidez, y sonreír como narcotizados incluso ante las desgracias personales, aquellas de las que nadie se salva, ni siquiera los que inventaron la idea hueca y absurda del pensamiento positivo. Suponer que de verdad hay algo así es equivalente a suponer que existe algo llamado pensamiento negativo. Quizás la única fuente del equívoco esté en la prosa de autoayuda según la cual el mundo se divide entre gente tóxica y gente sana. O entre gente buena y gente mala. Qué fácil sería todo en ese caso. No habría de qué preocuparse. La única cosa que permanece constante en la vida es el cambio. Es casi lo único que se podría decir acerca de nosotros, los otros y lo otro. Pero para qué seguir dándole vueltas al asunto. La idea del pensamiento positivo no lleva a nada positivo. Pensar, de la manera que sea, eso sí que hace falta. Un poco al menos. 
L. 

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