lunes, 30 de junio de 2014

Trabajar en lo mío

Está esa idea que todos tenemos en mayor o menor medida y que al parecer se relaciona con algo llamado trabajar en lo mío, es decir, en lo que tiene que ver directamente con lo que estudié o con mi deseo o con mi clara vocación. Traducida a la vida práctica la idea llevaría a pensar que si bailo tango debo trabajar bailando tango, si canto debo ganar un sueldo a cambio de cantar lo que me gusta, si escribo debo trabajar, no sé, escribiendo libros, editándolos, traduciéndolos o haciendo algo en esa línea. Si me gusta viajar, por último, debería conseguir un empleo relacionado con los viajes eternos. La vida enseña que esos trabajos ideales no existen. Y que si existen la relación que tienen con lo mío, es, como mínimo, discutible. Dadas las escasas posibilidades que presenta el mercado laboral todo parece indicar que lo ideal es asegurarse un trabajo digno y bien remunerado en cualquier campo de la actividad, y, paralelamente, no renunciar al deseo. La propuesta es armar una carpa en el desierto, o, mejor, armar una burbuja de placer en el desierto de los días. Parece una utopía pero no lo es. Más raro es encontrar una actividad remunerada donde nos paguen por gozar con lo mío. Eso sí que es raro. No digo que sea imposible. Pero no es nada fácil de encontrar.
L.

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