martes, 24 de junio de 2014

La ilusión del sexo puro

F dice que los martes se encuentra con M solamente para tener sexo. Es algo puramente físico, aclara. F y M vivieron juntos hasta hace dos años. Ahora se hizo costumbre entre ellos la cita puntual de los martes en un discreto sitio del barrio de Almagro. Lo que hacen con M, explica F, es un acto desprovisto de emociones. Para eso, explica, están las respectivas parejas. No hay otra cosa. Resume el tema diciendo que sus cuerpos tienen buena química, es la palabra que usó, y que ahí termina todo. El argumento es razonable pero cuesta aceptarlo. Desde que hay lenguaje el comportamiento animal no resulta sencillo. El coito se transfigura y los fluidos empiezan a mezclarse con pulsiones invisibles, palabras, sentimientos, celos, anhelos ocultos y aspiraciones tan grandes como complejas. Es una rara mixtura de alma y cuerpo. La ley del placer y el deseo se resuelve en lejanas lejanías. Y no hay manera de nombrarla.
L.

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