martes, 20 de diciembre de 2011

Jazmines

Ella amaba los jazmines. Los prefería a todas las flores existentes. Los jazmines aparecen en octubre, me decía. Para contentarla, para que también me amara, yo le regalaba con frecuencia pequeños ramos atados que ella prolijamente desataba, ponía en vasos con agua y luego olía de una manera profunda. Casi erótica. Un día la vi comiéndose los pétalos blancos y hasta el corazón mismo de las flores. El espectáculo resultaba inigualable. Ella comía los jazmines con desesperación. Como si el perfume no bastara. Como si estuviera loca y a punto de matarse o matarme. Después me miraba con mirada de mujer que no ha sido satisfecha. Como pidiendo más. No lo pude soportar. Y me alejé de ella para siempre.
L.  

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