martes, 16 de septiembre de 2014

Revelaciones

Sólo el esclavo puede hablar con solvencia de la autoridad. Nadie más que el pobre entiende la riqueza. La mujer virgen sabe de sexo más que las putas. Un hombre sin familia podría explayarse a fondo sobre la cena de fin de año. Nadie como el hambriento para definir el significado exacto del pan. Un inquilino o un obrero raramente se confunden cuando hablan de la propiedad privada. Tampoco un preso duda sobre el sentido último de la libertad. El condenado a muerte da clases magistrales sobre la vida. Se sabe desde la carencia y no desde la satisfacción. Desde el fondo del pozo se entiende mejor
que nadie el valor del cielo, del mar, del beso, la montaña.
L.

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