miércoles, 7 de noviembre de 2012

Ciudad sin agua y sin luz

Acaba de volver la luz a la casa. Media luz en realidad. Pero eso sí. No hay una sola gota de agua. Eso significa muchas cosas que cualquiera, incluidos los extranjeros que entran a este blog, puede entender. Entre ellas la imposibilidad de bañarse. O la dificultad mucho más grave que radica en la imposibilidad de beber. Y eso para no hablar de otras necesidades elementales que tenemos los seres vivos. La situación, por lo tanto, es propicia para meditar. Lo que se necesita para vivir es mínimo. Ni shoppings ni celulares ni pantallas planas ni tablets ni ropa nueva ni comidas especiales ni viajes ni libros ni nada. Apenas agua, luz y aire. Con esos tres elementos alcanza para sobrevivir un tiempo razonable. Todo lo demás es superfluo. Habrá que pensar más en estas cosas sobre todo en el siglo, éste, que se anuncia como el de las guerras por el agua. ¿Exageración? ¿Fin del mundo? ¿Profecía de los mayas?
L.

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