domingo, 11 de noviembre de 2012

Sin amos

Aprender a vivir sin amos. Qué difícil. Sin nadie que nos diga lo que debemos decir, cómo debemos actuar, de qué lado dormir en la cama, a quién amar y a quién dejar de amar. Emanciparnos. Qué difícil. Aprendiendo a vivir sin padre ni padre ni novia ni novio ni jefe ni jefa ni rey ni reina ni cuerpo docente. Sería cómo vivir de pronto a la intemperie. Bajo la lluvia y sin paraguas. Bajo las bombas y sin refugio. Entre disparos y sin chaleco antibalas. Sin duda es más cómodo vivir rodeado de amos que nos tengan el destino programado. Pero qué triste. Pero qué inútil y aburrido.
L.

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