viernes, 9 de noviembre de 2012

Retrato


Un signo de lluvia entre los pechos. Un sol derramado tan atrás. Dos lunas de esmeralda en las orejas. De pronto silencio. De pronto sal. Ella viene del mar y con la mano se tapa la boca. Ríe y dibuja una gaviota. Me cuenta que ha soñado, que ha subido a un velero, que un hombre la dejó y otro está lejos. Hay una mujer que no quiere o no sabe o no puede. Pero avanza contra el viento en la ciudad.
Cuando me abraza ya es tarde para todo.
L.

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