sábado, 10 de noviembre de 2012

Vivir

La experiencia de vivir -la difícil, desafiante, maravillosa y terrible experiencia de vivir-poco tiene que ver con el entretenimiento, el consumo y la estupidez como opción de existencia. De esto último quieren convencernos los que deliberadamente confunden vida con celulares, hamburguesas, sexo divertido, adicciones varias, conversaciones huecas y redes sociales con fotos de lindos perritos. Vivir es entregarse a ese asombroso privilegio que tenemos los que habitamos hoy este planeta en llamas. Vivir es aceptar la frustración, la sucesión de fracasos, los breves pero intensos momentos de felicidad, el dolor, la angustia, la plenitud. Vivir implica también un grado de responsabilidad social, política y ambiental. Vivir es luchar cada día, cada instante, por mejorar el entorno, favorecer la inclusión social, los derechos humanos y una justa distribución de la riqueza. El individualismo extremo, el egoísmo, sólo  sirven para agravar los problemas. La vida, como la luna, tiene al menos dos caras. La metáfora perfecta es el Titanic. En un extremo del buque la gente se ahoga irremediablemente. En el otro extremo los músicos interpretan la más bella sinfonía de todos los tiempos.
L.

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