sábado, 16 de febrero de 2013

Debajo del párpado


Debajo del párpado el ojo sigue abierto. Debajo del cielo. Debajo del mundo y a la sombra que asombra en larguísimas pestañas. Debajo de las cejas y las rejas. El ojo sigue abierto y una vez que vio ya no puede dejar de mirar lo que alguna vez ha visto. De ahí la importancia del debut ocular. De ahí la necesidad imperiosa de espiar con atención aquello que todas las iglesias prohíben. Debajo del tiempo el ojo sigue abierto como una estrella doble. Debajo del cuerpo. Debajo del miedo. El ojo sigue abierto aún en la más baja oscuridad. Ni nada ni nadie podrán cerrarlo nunca y siempre y jamás.
L. 

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