viernes, 21 de febrero de 2014

Mar de superficie

No deberíamos degradar la superficie de las cosas por temor a ser considerados frívolos o poco profundos. Es ahí, en la superficie de las cosas, donde se manifiesta lo más hondo, lo más íntimo y secreto de la existencia. Una llanura por ejemplo delata mejor que nada el centro oscuro de la tierra. El oleaje marino habla a su modo de las capas más abismales del océano. Los peces largos y raros con linternas en la frente, los campos de coral, los barcos hundidos hace siglos. En nombre del mar de fondo no deberíamos subestimar lo que está arriba. Ambos niveles están íntimamente relacionados. Lo dicho se aplica también al amor. Lo más leve, la gota más temblorosa y plena de olor y humedad, la discusión pasajera o el beso inesperado tienen que ver, cada uno y en conjunto, con el verdadero carácter del vínculo amoroso. Lo más profundo es la piel, dice Paul Valéry. 
L.  

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