viernes, 21 de marzo de 2014

Dispersión

El mal de la época es la dispersión. Nadie o casi nadie puede concentrarse en nada. Empezar un libro y dejarlo, iniciar una relación linda y abandonarla en seguida. Prender la computadora, apagarla, volver a encenderla, mirar el celular, entrar al baño, limpiar los platos, ensuciarlos, hacer planes y deshacerlos. Lo peor de todo es visitar los buscadores de Internet, siempre tan llenos, siempre tan vacíos. ¿Y tanta dispersión para qué? La información, por mejor que sea, carece de sentido si no está gobernada por la formación.
L.

No hay comentarios:

Publicar un comentario