sábado, 30 de agosto de 2014

Un dios inmoral

Dioniso, o Dionisio como también se lo conoce en el barrio, es el dios más inmoral de la mitología griega y romana. Figura a veces como hijo de Zeus pero el dato es dudoso. Se dice que ha venido del norte o del sur pero Dioniso, en verdad, vino de todas partes. Se le atribuye la fundación del carnaval, las bacanales, se lo asocia también con el vino, las mujeres y el reino de la muerte. Las ninfas lo buscaban desde sus columpios. Consideraban que estaba demasiado bien hecho para ser un hombre. Una versión supone que nació cocido al muslo de Zeus y que en ese acto fue portador de dos antorchas. Por eso se lo conoce como dios de la luz y la oscuridad. Una verdadera fiesta, para Dioniso, debía ser orgiástica. Las mujeres asistían apenas cubiertas con pieles de cabra. Los varones estaban desnudos o casi. Circulaban el alcohol, la sangre y el fuego. Todos comían carne cruda de cabritos previamente degollados. Entre sombrío y luminoso Dioniso rechazaba el matrimonio como forma de cohabitación. A cambio de esa institución defendida inicialmente por Platón y Aristóteles, esta mezcla de dios y demonio habilitaba intercambios efímeros y ardientes con las ninfas, muchachas situadas en la flor de la edad, como se dice, o en el momento de una actividad sexual especialmente intensa y sensible. El Dioniso de los romanos es Baco. El de la docta Grecia fue un dios ilimitado, procaz, obsceno y necesario, sobre todo, para los fines de semana.
L.

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