miércoles, 16 de abril de 2014

Un sabio inconformista

Todavía se comenta el extraño caso de Hui-Tzu, un sabio de la antigüedad china. Cuando el hombre viajaba sus libros llenaban cinco carruajes. Sus doctrinas eran contradictorias y tortuosas. No siempre eran claras las razones en que las fundaba. Intentó probar que el cielo es más bajo que la tierra. O que las montañas están debajo de las playas. Hui-Tzu decía que uno puede salir de viaje hoy y llegar ayer. Su defensa de estas ideas le valieron la burla de sus contemporáneos. Un pequeño grupo de discípulos, sin embargo, apreciaba sus pensamientos. Las palabras del sabio causaban curiosidad y agitación entre los retóricos, reacios a las ideas rupturistas. Hui-Tzu no tuvo éxito con su prédica. Sus ideas de apariencia alocada no llegaron al público sediento de novedades y entretenimientos. El sabio chino fue como aquel hombre que quiso detener el eco con un grito, o, también, como el cuerpo que quiere adelantarse a su sombra. 
L.

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