martes, 21 de octubre de 2014

La belleza II

Sin belleza la vida no merecería ser vivida. Justamente por eso el poder, el dinero y la publicidad hacen un uso venal de lo más hermoso y lo pervierten. Lo ensucian y anulan como esas líneas que en un texto matan la entrelínea. La belleza va acompañada por la negatividad en todas sus formas. No hay nada, ni siquiera lo más bello, que el mal no pueda convertir en instrumento de engaño, dominación y muerte. Nuestro deber es distinguir la belleza verdadera de la falsa. En tiempos de miserias omnipresentes y de violencias ciegas, en días de catástrofes naturales y humanas, hablar de la belleza parece una ofensa, una provocación, una frivolidad. Las serpientes desenroscan su saten, las ranas extienden las perlas, los pájaros negros y azules lanzan dardos de azabache. La belleza no es eterna. Al contrario. Es un accidente que deslumbra y enceguece. 
Es un puñado de cerezas entra una y otra oscuridad.
L.   

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