domingo, 19 de octubre de 2014

Madre pero también mujer

La escasez de textos históricos referidos a la sexualidad de las mujeres es sólo comparable a la abundancia de documentos concernientes a la fecundidad. Durante muchos siglos casi todas las enfermedades femeninas fueron referidas únicamente a la matriz. La palabra histeria (del griego hystera, útero) comprendía todos los males. Durante mucho tiempo los tratamientos administrados consistieron en fumigaciones del orificio vaginal de las que se esperaba apaciguamiento y vuelta al orden, o mejor, llamado al orden, o mejor, que la mujer desaparezca ante la madre. La represión ha seguido dos grandes caminos que atraviesan la historia y las diferencias culturales. El primero consiste en oponer la madre a la mujer. La borradura de la mujer, de la sexualidad de las mujeres, tiende sobre todo a ocultar el escándalo constitutivo de la sexualidad humana en general, es decir, su independencia con respecto a las finalidades meramente reproductivas. En conclusión. Una represión constante contra el derecho femenino al placer por el placer mismo.
L.

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